Compartimos algunas ideas conceptuales acerca de nuestro proyecto para el Museo Nacional del Ecuador, concurso que se encuentra en revisión; ya habrá tiempo de compartir el proyecto, cuando tengamos instrucciones de parte de la organización acerca de los pasos a dar.
Epílogo
Atardece en el Museo
La museística global debate y revisa los criterios
curatoriales y las narrativas que organizan sus colecciones.
Algunas culturas reclaman la restitución de parte de
sus patrimonios colonizados tiempo atrás, incorporados a acervos lejanos y
ajenos;
muestras aquí y allá presentan disclaimers reconociendo
que la mirada contemporánea no valida lo que pensábamos no hace tanto...
En ese clima revisionista, en escenarios de certezas
interpeladas, es que nuestro proyecto propone un museo abierto, un edificio que
al volverse territorio permite reconfigurar en su devenir, múltiples miradas y
nuevas relaciones, con la vocación de construir una nueva narrativa desde el
centro del planeta, que aporte una nueva voz en la discusión pública sobre
quienes somos.
El proyecto resume en un dispositivo publico las
geografías y la ciudad, y permite venir y volver siempre en una nueva
experiencia, estableciendo relaciones diversas con el patrimonio, que empezamos
a apreciar en las esculturas del Boulevard, la plaza, y la entrada al Museo:
- Accedemos a las reservas, podemos participar de ese
yacimiento en el protegido subsuelo, observar como se cuidan, se restauran, y
se extraen con cuidado, de ser necesario, para exponerlas y así encender
debates y activar la energía colectiva unos metros arriba, en las salas de la
colección.
- Caminamos rumbo a las salas en un andar ascendente,
allí donde la ciudad, el cielo y los volcanes omnipresentes nos recuerdan
porque el patrimonio expone lo que expone. Ingresamos a las imponentes salas de
la colección, donde todo ese acervo dialoga, permitiéndonos establecer nuevas
relaciones cada vez.
Y las fotos de un catálogo frizado se vuelven historia
presente en cada experiencia: ¿qué tendrá que ver ese mural (de Jaime Andrade Moscoso) con esta paisaje?
(de Rafael Troya) se pregunta ese joven, sin saber aun que ambos artistas, aun
de épocas tan diferentes han contado con sus técnicas algo que también esta
allí, en esa estatua de arcilla de 2500 años de antigüedad….
- No sabe aún porque todas esas obras les resultan
familiares, y de alguna manera lo constituyen (de eso se dará cuenta dentro de
algunos años...)
pero algo empieza a entender al salir a la terraza
allá arriba, mientras atardece y el sol se esconde en el oeste, mientras este
otro sol metálico se enciende:
un sol ancestral que recupera su lugar en el paisaje urbano dialogando con tantas cúpulas y cruces impuestas, aunque ya propias también, y que reconoce de esa pintura de Rafael Salas que vio abajo y que hoy pintaríamos así…
Ahí va el joven a juntarse con sus padres, que vinieron a una charla de Estelina Quinatoa y lo esperan en el restaurante ahí mismo, en la terraza para cenar; le cuentan que en un museo en Paris parece que hay un restaurante bastante parecido, pero que este es mucho más lindo, porque se ve el Cayambé..
Quito, Junio 2026
Fragmento de la memoria original del proyecto presentado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario