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viernes, 10 de julio de 2026

MUNA Ecuador: El Proyecto

 

EL Proyecto

El Museo Nacional del Ecuador alberga una colección excepcional que abarca más de 12.000 años de historia, desde los primeros asentamientos humanos en el territorio hasta las expresiones contemporáneas de la cultura ecuatoriana. A esta riqueza patrimonial se suma una propuesta curatorial abierta y compleja, capaz de generar múltiples lecturas e interpretaciones. El museo asume, además, una vocación educativa, cultural y urbana, estableciendo vínculos activos con el paisaje y con la ciudad.

El proyecto responde a estas condiciones fundamentales. Más que un contenedor de objetos, el museo se concibe como una plataforma para explorar la colección, ponerla en valor y ofrecer al visitante distintas formas de aproximarse a ella. La arquitectura no impone una única narrativa; crea las condiciones para que múltiples recorridos e interpretaciones puedan coexistir.

Proponemos un edificio compuesto por tres elementos complementarios:

  • Una serie de plataformas cuadradas de 72 metros de lado, conectadas mediante un recorrido ascendente a través de escaleras perimetrales. En ellas se desarrollan los espacios expositivos, las áreas de acogida y una secuencia continua que conduce desde la plaza pública hasta una terraza mirador.
  • Un volumen anexo que alberga los programas complementarios del museo: biblioteca, mediateca, aulas, talleres, espacios de trabajo colaborativo y oficinas administrativas.
  • Un sistema de subsuelos que contiene las reservas patrimoniales, los talleres de conservación y restauración, el auditorio y los estacionamientos.
 

Museo – Territorio – Plataforma

El museo se organiza a partir de una estructura racional basada en el principio de planta libre. Los espacios destinados a la colección permanente ocupan dos grandes niveles expositivos, concebidos con la máxima flexibilidad para permitir futuras transformaciones curatoriales y museográficas.

Del mismo modo, las exposiciones temporales se desarrollan en una gran sala ubicada en el tercer nivel, capaz de subdividirse, combinarse o reconfigurarse según las necesidades de cada montaje.

La arquitectura establece así un marco estable para una institución en permanente evolución.


Implantación

Liberar la planta baja

La implantación del edificio busca maximizar la continuidad entre el Parque La Carolina y el futuro Bulevar La Pradera. Para ello, la planta baja se concibe como una gran plaza cubierta que actúa simultáneamente como espacio de acceso, lugar de encuentro y articulación urbana.

La ocupación del suelo se reduce al mínimo indispensable. En este nivel se concentran únicamente las funciones de acogida, los servicios al visitante y las áreas de carga y descarga. Los programas de mayor aforo —auditorio, cine y sala de usos múltiples— se ubican en el primer subsuelo, manteniendo una relación visual directa con el vestíbulo principal.

Un patio-anfiteatro abierto a la plaza permite acceder a estos espacios de manera independiente, posibilitando su funcionamiento fuera del horario habitual del museo y favoreciendo la realización de conferencias, proyecciones y eventos públicos.



Accesos y circulación principal

El acceso principal se sitúa en el centro de la plaza cubierta. Desde este punto se inicia una travesía ascendente a través de los tres niveles expositivos, concebida como una experiencia continua de descubrimiento.

La circulación puede realizarse de distintas maneras:

  • Mediante el recorrido perimetral de escaleras que conecta las plataformas.
  • A través de las escaleras mecánicas situadas frente al núcleo vertical principal.
  • Utilizando los ascensores públicos.

Estas alternativas pueden combinarse libremente, permitiendo recorridos diversos y adaptables tanto a las preferencias de los visitantes como a las estrategias curatoriales de cada exposición. Un visitante puede ascender mediante las escaleras mecánicas y descender por el recorrido perimetral, o construir su propia secuencia de desplazamientos dentro del edificio.

El volumen anexo es accesible desde este sistema de circulación y concentra las actividades complementarias a las exposiciones: biblioteca, mediateca, aulas, talleres y espacios de trabajo colaborativo.

Accesos independientes y funcionamiento fuera del horario del museo

Diversos programas cuentan con accesos autónomos que permiten su funcionamiento independiente del museo:

  • El auditorio, el cine y la sala de usos múltiples son accesibles directamente desde el patio-anfiteatro de la plaza.
  • El restaurante principal se ubica en un volumen circular independiente dentro de la plaza de acceso.
  • El restaurante mirador, situado en el tercer nivel, dispone de acceso directo mediante ascensor desde la plaza pública.
  • El estacionamiento comparte este acceso vertical, permitiendo su operación independiente sin interferir con el funcionamiento del museo.
  • Los locales comerciales se orientan hacia el Bulevar La Pradera y mantienen una relación directa con el espacio público.

Esta estrategia permite ampliar el tiempo de actividad del conjunto y reforzar su papel como equipamiento urbano activo más allá del horario expositivo.


Acceso de personal, logística y carga

El volumen anexo concentra las operaciones logísticas del museo. En él se ubican la zona de maniobras, los muelles de carga y descarga y el acceso del personal, garantizando una clara separación entre los flujos públicos y los flujos operativos.



El movimiento vertical de obras, materiales y personal especializado se realiza a través del núcleo logístico, conectado con todos los niveles del edificio, incluido el entrepiso de uso restringido. Esta organización permite compatibilizar la complejidad operativa del museo con una experiencia pública clara y eficiente.

Crecimiento

El crecimiento futuro del Museo sobre el predio N°133234 está contemplado como un dato concreto, por lo que nuestro proyecto asumirá esa operación anexando el nuevo edificio cualquiera sea su escala, sin afectar al edificio principal de las salas.

Reservas y Laboratorios de Conservación

Las reservas patrimoniales se sitúan en el primer subsuelo, donde pueden garantizarse las máximas condiciones de seguridad y control ambiental. Un corredor logístico conecta todas las áreas de almacenamiento con los talleres de conservación y restauración, optimizando los movimientos internos de las colecciones.

Los talleres se conciben como espacios visibles para el público. Desde las áreas abiertas del subsuelo, los visitantes pueden observar los procesos de conservación, investigación y restauración que tienen lugar en ellos. De este modo, el trabajo técnico normalmente oculto pasa a formar parte de la experiencia museística.

La entrada de luz natural se produce mediante grandes vacíos que conectan visualmente los talleres con la planta baja, reforzando la relación entre las actividades públicas y las funciones especializadas del museo.

Sostenibilidad

1. Premisa ambiental: el clima de Quito y el espacio público

El museo responde a las condiciones del entorno andino ecuatorial de Quito. Su altitud, la intensa radiación solar, las temperaturas moderadas, las lluvias estacionales y las marcadas oscilaciones térmicas diarias determinan la forma del edificio, expresándose en su volumetría, fachada y paisaje. Debido a la proximidad de la ciudad al ecuador, el sol alcanza ángulos elevados y se desplaza entre el norte y el sur a lo largo del año, por lo que el edificio controla la incidencia solar en múltiples orientaciones. Sistemas de protección horizontal, retranqueos profundos, repisas de luz, aleros, iluminación cenital filtrada y acristalamientos de alto rendimiento reducen el deslumbramiento, la exposición a la radiación ultravioleta y el sobrecalentamiento, manteniendo al mismo tiempo una adecuada iluminación natural en las áreas públicas.


(Sombras sobre el sitio a lo largo del año)

El espacio público constituye un umbral ambiental entre la ciudad y el museo. Plazas sombreadas, recorridos cubiertos, áreas de descanso y puntos de agua generan espacios exteriores confortables, mientras que la vegetación nativa y andina aporta sombra, evapotranspiración, biodiversidad y absorción de aguas pluviales. La lluvia se entiende tanto como un recurso como un parámetro de diseño. Cubiertas, patios y superficies pavimentadas recogen, ralentizan, filtran y reutilizan el agua. El edificio reduce la velocidad del viento y proporciona un microclima confortable durante la mayor parte del año.


 

 

 

 


(El espacio público alrededor del sitio ofrece un ambiente confortable durante todo el año gracias a bajas velocidades del viento



2. Estrategia de diseño pasivo

La estrategia parte del rendimiento pasivo. La volumetría es compacta allí donde el edificio requiere estabilidad térmica y protección de las colecciones, y más abierta donde resultan beneficiosas la actividad pública, la iluminación natural y la ventilación natural. Esto genera una jerarquía clara. Las galerías y archivos protegidos se ubican en el núcleo estable; las circulaciones, áreas educativas y espacios complementarios semiacondicionados se sitúan en el perímetro; y los espacios exteriores sombreados se extienden más allá del edificio.

Grandes voladizos y espacios de transición reducen la demanda energética. La masa térmica del hormigón de bajo carbono estabiliza las condiciones interiores, mientras que la ventilación nocturna disipa el calor acumulado en las áreas que no albergan colecciones, reduciendo la necesidad de refrigeración mecánica.

La luz natural se introduce de forma selectiva. Vestíbulos, foyer, cafetería y áreas de circulación reciben luz filtrada, mientras que galerías, archivos y depósitos la difunden, filtran o excluyen según los requerimientos curatoriales, incorporando filtración total de radiación ultravioleta, acceso para mantenimiento y sistemas de oscurecimiento total.

(Exposición solar sobre las fachadas del proyecto, mostrando la efectividad de los voladizos —las áreas más oscuras indican mejor desempeño)


3. Estrategia de sistemas activos

El museo se divide en zonas ambientales según su uso, ocupación, requisitos de conservación y horario de funcionamiento.

Las áreas sensibles para las colecciones utilizan sistemas HVAC de nivel museográfico, con control preciso de temperatura, humedad, filtración y renovaciones de aire. Estos sistemas se dimensionan según la demanda real y se apoyan en envolventes de alto rendimiento, zonas de amortiguación y masa térmica interior. La recuperación de calor, la ventilación controlada por demanda y los equipos de alta eficiencia reducen el consumo energético.

Los espacios menos sensibles emplean una estrategia de funcionamiento mixto, alternando ventilación natural, asistencia mecánica o acondicionamiento completo según la estación y la ocupación.

La iluminación constituye una carga energética importante; por ello, el proyecto utiliza luminarias LED de alta eficiencia. La iluminación de las galerías responde a los límites de conservación, mientras que los espacios públicos aprovechan prioritariamente la luz natural.

Un Sistema de Gestión del Edificio (BMS), organizado por zonas, supervisa los sistemas HVAC, la humedad, la iluminación, los dispositivos de sombreado, la ventilación, el consumo energético, el agua, la calidad del aire, la seguridad y las alarmas, con medición sectorizada por áreas de uso.

Los paneles fotovoltaicos instalados en las cubiertas aprovechan la radiación solar constante propia de la ubicación ecuatorial de Quito. Se complementan con cubiertas verdes y cubiertas biodiversas que favorecen la retención de agua, la biodiversidad y el control de la iluminación natural.

Categoría de desempeño

Objetivo preliminar

Energía operativa

EUI objetivo de aproximadamente 100–140 kWh/m²·año, sujeto a requisitos de conservación. La neutralidad energética es técnicamente viable, aunque incrementa los costos.

Contribución renovable

Compensación del 50–65% del consumo anual de electricidad, apoyada por la gran superficie de cubierta.

Reducción del consumo de agua potable

40–50% respecto a un edificio convencional de referencia.

Iluminación y medición

Iluminación LED integral con controles por luz natural y ocupación, y medición sectorizada por usos y zonas.

Puesta en marcha

Programación estacional y ajuste posterior a la ocupación.

 

 

4. Diseño integrado del agua

La estrategia hídrica se basa en la captación, reducción, reutilización y liberación controlada del agua.

Las cubiertas y marquesinas recolectan agua de lluvia, que es filtrada y almacenada para usos no potables como descarga de inodoros, riego y limpieza, mediante sistemas de primera escorrentía y depósitos accesibles para mantenimiento.

Se contempla la reutilización de aguas grises donde la normativa lo permita. Griferías de bajo consumo, inodoros de doble descarga, grifos con sensor y recuperación de condensados reducen la demanda de agua potable.

Las aguas pluviales se gestionan mediante pavimentos permeables y alcorques vegetados, permitiendo que el sitio absorba, retenga, reutilice y haga visible el agua en lugar de sellarla y evacuarla rápidamente.

El riego prioriza especies nativas resistentes a la sequía y se minimiza mediante mejoras del suelo, acolchado, zonas hidratadas, sombra y sistemas de control sensibles a las condiciones meteorológicas, utilizando agua no potable.

5. Materiales y carbono incorporado

Como edificio cívico de larga vida útil, el museo prioriza materiales estructuralmente apropiados, duraderos, reparables y mantenibles localmente, antes que materiales simplemente más ligeros o novedosos.

La estructura principal emplea hormigón de bajo carbono con ceniza volcánica como sustituto parcial de áridos, junto con hormigón reciclado y acero recuperado de demoliciones locales y cercanas.

Luces estructurales racionales, retículas repetitivas, minimización de estructuras de transferencia y optimización de losas se convierten en elementos expresivos de la arquitectura.

Los materiales locales y regionales se priorizan para revestimientos y acabados, poniendo en valor la artesanía ecuatoriana y reduciendo el impacto asociado al transporte.

La circularidad se incorpora mediante diseño para desmontaje, muros expositivos modulares, cielorrasos desmontables, elementos de fachada reemplazables e infraestructura expositiva reutilizable. Los residuos de construcción y operación se clasifican y gestionan conforme a objetivos de valorización.

Categoría

Ambición preliminar

Carbono incorporado

Establecer una línea base mediante ACV y alcanzar una reducción del 20–30% mediante la optimización de la estructura y la envolvente.

Residuos de construcción

Al menos un 75% de desvío de vertedero, sujeto a la capacidad local de reciclaje.

Materiales y exposiciones

Priorizar materiales locales, duraderos y reparables, así como sistemas expositivos modulares y reutilizables.

6. Estrategia de conservación

La conservación y la sostenibilidad trabajan de manera conjunta. El edificio protege las colecciones evitando al mismo tiempo consumos energéticos innecesarios mediante una organización espacial basada en distintos niveles de sensibilidad ambiental.

Las galerías combinan envolventes estables, iluminación natural controlada, iluminación filtrada, infraestructura flexible y sistemas HVAC sectorizados. Las salas permanentes, temporales y de alta sensibilidad pueden operar bajo parámetros diferenciados, evitando que todo el museo deba cumplir las condiciones más estrictas.

Archivos, depósitos y laboratorios de conservación se ubican en el nivel protegido del subsuelo, resguardados de la radiación solar, inundaciones, acceso público, vibraciones, plagas y cambios bruscos de las condiciones ambientales. Los espacios de almacenamiento pueden ampliarse hacia los niveles de estacionamiento conforme disminuya la demanda futura de vehículos.

Las operaciones de carga y servicios se organizan mediante un muelle seguro, áreas de cuarentena, zonas de inspección, montacargas y talleres especializados.

Las medidas de resiliencia incluyen depósitos protegidos frente a inundaciones, salas técnicas seguras, protección frente a caída de ceniza volcánica, ventilación filtrada, suministro eléctrico de emergencia para sistemas críticos y rutas claras para la evacuación y salvamento de colecciones. Cubiertas y sistemas de drenaje se dimensionan para eventos de lluvia intensa y acumulación de ceniza.

7. Accesibilidad universal y experiencia inclusiva

La accesibilidad constituye un principio espacial fundamental y no un requisito añadido posteriormente.

Una ruta continua libre de barreras conecta el transporte público, los accesos peatonales, los estacionamientos accesibles, las áreas de descenso de pasajeros y la plaza pública con todos los espacios principales del museo, en cumplimiento de la normativa ecuatoriana y de las normas INEN/NTE aplicables.

Debido a la altitud de Quito, que puede incrementar la fatiga, la estrategia de circulación incorpora abundantes áreas de descanso, espacios sombreados, recorridos de longitud controlada, orientación clara y rutas alternativas.

Los visitantes con movilidad reducida acceden a los ascensores principales en igualdad de condiciones y pueden recorrer todos los espacios, incluidas las terrazas en cada nivel.

La señalización funciona de manera multisensorial mediante elementos de alto contraste, braille, pavimentos táctiles, anuncios visuales y sonoros, bucles magnéticos para personas con discapacidad auditiva, contenidos audiovisuales subtitulados, salas de calma y sistemas digitales accesibles.

8. Flexibilidad operativa y expansión futura

La propuesta está diseñada para una operación a largo plazo, sustentada en el mantenimiento, la puesta en marcha, el monitoreo y la capacidad de adaptación.

Salas técnicas, conductos verticales, filtros, bombas, depósitos, equipos de cubierta, drenajes y elementos de fachada se disponen para facilitar el acceso seguro y su eventual reemplazo. Las rutas de mantenimiento permanecen separadas de los recorridos públicos.

La cubierta permite el acceso seguro para la limpieza de los paneles fotovoltaicos, la inspección de drenajes, el mantenimiento de lucernarios y la retirada de ceniza volcánica.

La puesta en marcha forma parte integral de la estrategia. Todos los sistemas se verifican antes de la apertura y se ajustan durante los primeros años de operación. La programación estacional contempla periodos húmedos y secos, distintas cargas de visitantes y diferentes configuraciones expositivas. El sistema BMS proporciona información continua para optimizar el rendimiento.

El museo puede adaptarse a lo largo del tiempo: las galerías pueden reconfigurarse, la infraestructura expositiva es reutilizable, los sistemas pueden ajustarse y las instalaciones disponen de capacidad de reserva.

La expansión futura se contempla desde el inicio mediante una lógica volumétrica clara que permite ampliar el edificio anexo sin comprometer el concepto principal, con un impacto mínimo sobre la primera fase y garantizando la continuidad de las operaciones durante la construcción.



 

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