EL Proyecto
El Museo Nacional del
Ecuador alberga una colección excepcional que abarca más de 12.000 años de
historia, desde los primeros asentamientos humanos en el territorio hasta las
expresiones contemporáneas de la cultura ecuatoriana. A esta riqueza patrimonial
se suma una propuesta curatorial abierta y compleja, capaz de generar múltiples
lecturas e interpretaciones. El museo asume, además, una vocación educativa,
cultural y urbana, estableciendo vínculos activos con el paisaje y con la
ciudad.
El proyecto responde a
estas condiciones fundamentales. Más que un contenedor de objetos, el museo se
concibe como una plataforma para explorar la colección, ponerla en valor y
ofrecer al visitante distintas formas de aproximarse a ella. La arquitectura no
impone una única narrativa; crea las condiciones para que múltiples recorridos
e interpretaciones puedan coexistir.
Proponemos un edificio
compuesto por tres elementos complementarios:
- Una serie de plataformas cuadradas de 72
metros de lado, conectadas mediante un recorrido ascendente a través de
escaleras perimetrales. En ellas se desarrollan los espacios expositivos,
las áreas de acogida y una secuencia continua que conduce desde la plaza
pública hasta una terraza mirador.
- Un volumen anexo que alberga los programas
complementarios del museo: biblioteca, mediateca, aulas, talleres,
espacios de trabajo colaborativo y oficinas administrativas.
- Un sistema de subsuelos que contiene las reservas patrimoniales, los talleres de conservación y restauración, el auditorio y los estacionamientos.
Museo – Territorio – Plataforma
El museo se organiza a
partir de una estructura racional basada en el principio de planta libre. Los
espacios destinados a la colección permanente ocupan dos grandes niveles
expositivos, concebidos con la máxima flexibilidad para permitir futuras
transformaciones curatoriales y museográficas.
Del mismo modo, las
exposiciones temporales se desarrollan en una gran sala ubicada en el tercer
nivel, capaz de subdividirse, combinarse o reconfigurarse según las necesidades
de cada montaje.
La arquitectura establece así un marco estable para una institución en permanente evolución.
Implantación
Liberar la planta
baja
La implantación del
edificio busca maximizar la continuidad entre el Parque La Carolina y el futuro
Bulevar La Pradera. Para ello, la planta baja se concibe como una gran plaza
cubierta que actúa simultáneamente como espacio de acceso, lugar de encuentro y
articulación urbana.
La ocupación del suelo
se reduce al mínimo indispensable. En este nivel se concentran únicamente las
funciones de acogida, los servicios al visitante y las áreas de carga y
descarga. Los programas de mayor aforo —auditorio, cine y sala de usos
múltiples— se ubican en el primer subsuelo, manteniendo una relación visual
directa con el vestíbulo principal.
Un patio-anfiteatro
abierto a la plaza permite acceder a estos espacios de manera independiente,
posibilitando su funcionamiento fuera del horario habitual del museo y
favoreciendo la realización de conferencias, proyecciones y eventos públicos.
Accesos y
circulación principal
El acceso principal se
sitúa en el centro de la plaza cubierta. Desde este punto se inicia una
travesía ascendente a través de los tres niveles expositivos, concebida como
una experiencia continua de descubrimiento.
La circulación puede
realizarse de distintas maneras:
- Mediante el recorrido perimetral de
escaleras que conecta las plataformas.
- A través de las escaleras mecánicas
situadas frente al núcleo vertical principal.
- Utilizando los ascensores públicos.
Estas alternativas
pueden combinarse libremente, permitiendo recorridos diversos y adaptables
tanto a las preferencias de los visitantes como a las estrategias curatoriales
de cada exposición. Un visitante puede ascender mediante las escaleras
mecánicas y descender por el recorrido perimetral, o construir su propia
secuencia de desplazamientos dentro del edificio.
El volumen anexo es
accesible desde este sistema de circulación y concentra las actividades
complementarias a las exposiciones: biblioteca, mediateca, aulas, talleres y
espacios de trabajo colaborativo.
Accesos
independientes y funcionamiento fuera del horario del museo
Diversos programas
cuentan con accesos autónomos que permiten su funcionamiento independiente del
museo:
- El auditorio, el cine y la sala de usos
múltiples son accesibles directamente desde el patio-anfiteatro de la
plaza.
- El restaurante principal se ubica en un
volumen circular independiente dentro de la plaza de acceso.
- El restaurante mirador, situado en el
tercer nivel, dispone de acceso directo mediante ascensor desde la plaza
pública.
- El estacionamiento comparte este acceso
vertical, permitiendo su operación independiente sin interferir con el
funcionamiento del museo.
- Los locales comerciales se orientan hacia
el Bulevar La Pradera y mantienen una relación directa con el espacio
público.
Esta estrategia permite ampliar el tiempo de actividad del conjunto y reforzar su papel como equipamiento urbano activo más allá del horario expositivo.
Acceso de personal,
logística y carga
El volumen anexo
concentra las operaciones logísticas del museo. En él se ubican la zona de
maniobras, los muelles de carga y descarga y el acceso del personal,
garantizando una clara separación entre los flujos públicos y los flujos
operativos.
El movimiento vertical de obras,
materiales y personal especializado se realiza a través del núcleo logístico,
conectado con todos los niveles del edificio, incluido el entrepiso de uso
restringido. Esta organización permite compatibilizar la complejidad operativa
del museo con una experiencia pública clara y eficiente.
Crecimiento
El crecimiento futuro del Museo sobre el predio N°133234 está contemplado como un dato concreto, por lo que nuestro proyecto asumirá esa operación anexando el nuevo edificio cualquiera sea su escala, sin afectar al edificio principal de las salas.
Reservas y
Laboratorios de Conservación
Las reservas
patrimoniales se sitúan en el primer subsuelo, donde pueden garantizarse las
máximas condiciones de seguridad y control ambiental. Un corredor logístico
conecta todas las áreas de almacenamiento con los talleres de conservación y
restauración, optimizando los movimientos internos de las colecciones.
Los talleres se
conciben como espacios visibles para el público. Desde las áreas abiertas del
subsuelo, los visitantes pueden observar los procesos de conservación,
investigación y restauración que tienen lugar en ellos. De este modo, el
trabajo técnico normalmente oculto pasa a formar parte de la experiencia
museística.
La entrada de luz natural se produce mediante grandes vacíos que conectan visualmente los talleres con la planta baja, reforzando la relación entre las actividades públicas y las funciones especializadas del museo.
Sostenibilidad
1. Premisa
ambiental: el clima de Quito y el espacio público
El museo responde a
las condiciones del entorno andino ecuatorial de Quito. Su altitud, la intensa
radiación solar, las temperaturas moderadas, las lluvias estacionales y las
marcadas oscilaciones térmicas diarias determinan la forma del edificio, expresándose
en su volumetría, fachada y paisaje. Debido a la proximidad de la ciudad al
ecuador, el sol alcanza ángulos elevados y se desplaza entre el norte y el sur
a lo largo del año, por lo que el edificio controla la incidencia solar en
múltiples orientaciones. Sistemas de protección horizontal, retranqueos
profundos, repisas de luz, aleros, iluminación cenital filtrada y
acristalamientos de alto rendimiento reducen el deslumbramiento, la exposición
a la radiación ultravioleta y el sobrecalentamiento, manteniendo al mismo
tiempo una adecuada iluminación natural en las áreas públicas.
(Sombras sobre el
sitio a lo largo del año)
El espacio público
constituye un umbral ambiental entre la ciudad y el museo. Plazas sombreadas,
recorridos cubiertos, áreas de descanso y puntos de agua generan espacios
exteriores confortables, mientras que la vegetación nativa y andina aporta
sombra, evapotranspiración, biodiversidad y absorción de aguas pluviales. La
lluvia se entiende tanto como un recurso como un parámetro de diseño.
Cubiertas, patios y superficies pavimentadas recogen, ralentizan, filtran y
reutilizan el agua. El edificio reduce la velocidad del viento y proporciona un
microclima confortable durante la mayor parte del año.
(El espacio público alrededor del sitio ofrece un ambiente confortable durante todo el año gracias a bajas velocidades del viento
2. Estrategia de
diseño pasivo
La estrategia parte
del rendimiento pasivo. La volumetría es compacta allí donde el edificio
requiere estabilidad térmica y protección de las colecciones, y más abierta
donde resultan beneficiosas la actividad pública, la iluminación natural y la
ventilación natural. Esto genera una jerarquía clara. Las galerías y archivos
protegidos se ubican en el núcleo estable; las circulaciones, áreas educativas
y espacios complementarios semiacondicionados se sitúan en el perímetro; y los
espacios exteriores sombreados se extienden más allá del edificio.
Grandes voladizos y
espacios de transición reducen la demanda energética. La masa térmica del
hormigón de bajo carbono estabiliza las condiciones interiores, mientras que la
ventilación nocturna disipa el calor acumulado en las áreas que no albergan
colecciones, reduciendo la necesidad de refrigeración mecánica.
La luz natural se
introduce de forma selectiva. Vestíbulos, foyer, cafetería y áreas de
circulación reciben luz filtrada, mientras que galerías, archivos y depósitos
la difunden, filtran o excluyen según los requerimientos curatoriales,
incorporando filtración total de radiación ultravioleta, acceso para
mantenimiento y sistemas de oscurecimiento total.
(Exposición solar
sobre las fachadas del proyecto, mostrando la efectividad de los voladizos —las
áreas más oscuras indican mejor desempeño)
3. Estrategia de
sistemas activos
El museo se divide en
zonas ambientales según su uso, ocupación, requisitos de conservación y horario
de funcionamiento.
Las áreas sensibles
para las colecciones utilizan sistemas HVAC de nivel museográfico, con control
preciso de temperatura, humedad, filtración y renovaciones de aire. Estos
sistemas se dimensionan según la demanda real y se apoyan en envolventes de
alto rendimiento, zonas de amortiguación y masa térmica interior. La
recuperación de calor, la ventilación controlada por demanda y los equipos de
alta eficiencia reducen el consumo energético.
Los espacios menos
sensibles emplean una estrategia de funcionamiento mixto, alternando
ventilación natural, asistencia mecánica o acondicionamiento completo según la
estación y la ocupación.
La iluminación
constituye una carga energética importante; por ello, el proyecto utiliza
luminarias LED de alta eficiencia. La iluminación de las galerías responde a
los límites de conservación, mientras que los espacios públicos aprovechan
prioritariamente la luz natural.
Un Sistema de Gestión
del Edificio (BMS), organizado por zonas, supervisa los sistemas HVAC, la
humedad, la iluminación, los dispositivos de sombreado, la ventilación, el
consumo energético, el agua, la calidad del aire, la seguridad y las alarmas,
con medición sectorizada por áreas de uso.
Los paneles
fotovoltaicos instalados en las cubiertas aprovechan la radiación solar
constante propia de la ubicación ecuatorial de Quito. Se complementan con
cubiertas verdes y cubiertas biodiversas que favorecen la retención de agua, la
biodiversidad y el control de la iluminación natural.
|
Categoría de
desempeño |
Objetivo
preliminar |
|
Energía operativa |
EUI objetivo de
aproximadamente 100–140 kWh/m²·año, sujeto a requisitos de conservación. La
neutralidad energética es técnicamente viable, aunque incrementa los costos. |
|
Contribución
renovable |
Compensación del
50–65% del consumo anual de electricidad, apoyada por la gran superficie de
cubierta. |
|
Reducción del
consumo de agua potable |
40–50% respecto a un
edificio convencional de referencia. |
|
Iluminación y
medición |
Iluminación LED
integral con controles por luz natural y ocupación, y medición sectorizada
por usos y zonas. |
|
Puesta en marcha |
Programación
estacional y ajuste posterior a la ocupación. |
4. Diseño integrado
del agua
La estrategia hídrica
se basa en la captación, reducción, reutilización y liberación controlada del
agua.
Las cubiertas y
marquesinas recolectan agua de lluvia, que es filtrada y almacenada para usos
no potables como descarga de inodoros, riego y limpieza, mediante sistemas de
primera escorrentía y depósitos accesibles para mantenimiento.
Se contempla la
reutilización de aguas grises donde la normativa lo permita. Griferías de bajo
consumo, inodoros de doble descarga, grifos con sensor y recuperación de
condensados reducen la demanda de agua potable.
Las aguas pluviales se
gestionan mediante pavimentos permeables y alcorques vegetados, permitiendo que
el sitio absorba, retenga, reutilice y haga visible el agua en lugar de
sellarla y evacuarla rápidamente.
El riego prioriza
especies nativas resistentes a la sequía y se minimiza mediante mejoras del
suelo, acolchado, zonas hidratadas, sombra y sistemas de control sensibles a
las condiciones meteorológicas, utilizando agua no potable.
5. Materiales y
carbono incorporado
Como edificio cívico
de larga vida útil, el museo prioriza materiales estructuralmente apropiados,
duraderos, reparables y mantenibles localmente, antes que materiales
simplemente más ligeros o novedosos.
La estructura
principal emplea hormigón de bajo carbono con ceniza volcánica como sustituto
parcial de áridos, junto con hormigón reciclado y acero recuperado de
demoliciones locales y cercanas.
Luces estructurales
racionales, retículas repetitivas, minimización de estructuras de transferencia
y optimización de losas se convierten en elementos expresivos de la
arquitectura.
Los materiales locales
y regionales se priorizan para revestimientos y acabados, poniendo en valor la
artesanía ecuatoriana y reduciendo el impacto asociado al transporte.
La circularidad se
incorpora mediante diseño para desmontaje, muros expositivos modulares,
cielorrasos desmontables, elementos de fachada reemplazables e infraestructura
expositiva reutilizable. Los residuos de construcción y operación se clasifican
y gestionan conforme a objetivos de valorización.
|
Categoría |
Ambición
preliminar |
|
Carbono incorporado |
Establecer una línea
base mediante ACV y alcanzar una reducción del 20–30% mediante la
optimización de la estructura y la envolvente. |
|
Residuos de
construcción |
Al menos un 75% de
desvío de vertedero, sujeto a la capacidad local de reciclaje. |
|
Materiales y
exposiciones |
Priorizar materiales
locales, duraderos y reparables, así como sistemas expositivos modulares y
reutilizables. |
6. Estrategia de
conservación
La conservación y la
sostenibilidad trabajan de manera conjunta. El edificio protege las colecciones
evitando al mismo tiempo consumos energéticos innecesarios mediante una
organización espacial basada en distintos niveles de sensibilidad ambiental.
Las galerías combinan
envolventes estables, iluminación natural controlada, iluminación filtrada,
infraestructura flexible y sistemas HVAC sectorizados. Las salas permanentes,
temporales y de alta sensibilidad pueden operar bajo parámetros diferenciados,
evitando que todo el museo deba cumplir las condiciones más estrictas.
Archivos, depósitos y
laboratorios de conservación se ubican en el nivel protegido del subsuelo,
resguardados de la radiación solar, inundaciones, acceso público, vibraciones,
plagas y cambios bruscos de las condiciones ambientales. Los espacios de almacenamiento
pueden ampliarse hacia los niveles de estacionamiento conforme disminuya la
demanda futura de vehículos.
Las operaciones de
carga y servicios se organizan mediante un muelle seguro, áreas de cuarentena,
zonas de inspección, montacargas y talleres especializados.
Las medidas de
resiliencia incluyen depósitos protegidos frente a inundaciones, salas técnicas
seguras, protección frente a caída de ceniza volcánica, ventilación filtrada,
suministro eléctrico de emergencia para sistemas críticos y rutas claras para
la evacuación y salvamento de colecciones. Cubiertas y sistemas de drenaje se
dimensionan para eventos de lluvia intensa y acumulación de ceniza.
7. Accesibilidad
universal y experiencia inclusiva
La accesibilidad
constituye un principio espacial fundamental y no un requisito añadido
posteriormente.
Una ruta continua
libre de barreras conecta el transporte público, los accesos peatonales, los
estacionamientos accesibles, las áreas de descenso de pasajeros y la plaza
pública con todos los espacios principales del museo, en cumplimiento de la
normativa ecuatoriana y de las normas INEN/NTE aplicables.
Debido a la altitud de
Quito, que puede incrementar la fatiga, la estrategia de circulación incorpora
abundantes áreas de descanso, espacios sombreados, recorridos de longitud
controlada, orientación clara y rutas alternativas.
Los visitantes con
movilidad reducida acceden a los ascensores principales en igualdad de
condiciones y pueden recorrer todos los espacios, incluidas las terrazas en
cada nivel.
La señalización
funciona de manera multisensorial mediante elementos de alto contraste,
braille, pavimentos táctiles, anuncios visuales y sonoros, bucles magnéticos
para personas con discapacidad auditiva, contenidos audiovisuales subtitulados,
salas de calma y sistemas digitales accesibles.
8. Flexibilidad
operativa y expansión futura
La propuesta está
diseñada para una operación a largo plazo, sustentada en el mantenimiento, la
puesta en marcha, el monitoreo y la capacidad de adaptación.
Salas técnicas,
conductos verticales, filtros, bombas, depósitos, equipos de cubierta, drenajes
y elementos de fachada se disponen para facilitar el acceso seguro y su
eventual reemplazo. Las rutas de mantenimiento permanecen separadas de los
recorridos públicos.
La cubierta permite el
acceso seguro para la limpieza de los paneles fotovoltaicos, la inspección de
drenajes, el mantenimiento de lucernarios y la retirada de ceniza volcánica.
La puesta en marcha
forma parte integral de la estrategia. Todos los sistemas se verifican antes de
la apertura y se ajustan durante los primeros años de operación. La programación
estacional contempla periodos húmedos y secos, distintas cargas de visitantes y
diferentes configuraciones expositivas. El sistema BMS proporciona información
continua para optimizar el rendimiento.
El museo puede
adaptarse a lo largo del tiempo: las galerías pueden reconfigurarse, la
infraestructura expositiva es reutilizable, los sistemas pueden ajustarse y las
instalaciones disponen de capacidad de reserva.
La expansión futura se
contempla desde el inicio mediante una lógica volumétrica clara que permite
ampliar el edificio anexo sin comprometer el concepto principal, con un impacto
mínimo sobre la primera fase y garantizando la continuidad de las operaciones
durante la construcción.
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