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jueves, 23 de febrero de 2023

2020 2022 El Periodo Azul

Nuestro estudio es un viaje iniciado en los talleres de la FADU UBA hace 40 años, que  fue transitando diferentes situaciones en el tiempo que finalmente nos han permitido ser, vivir de nuestra vocación y expresar nuestra forma de ver las cosas a través de nuestros proyectos, textos y obras.

Hemos colectivamente decidido rumbos, tomado decisiones, opinando, aprendiendo y construyendo; hemos sometido nuestras ideas a consideración en artículos, concursos, publicaciones, y fundamentalmente a través de nuestras obras, y cuando el alcance de las inquietudes excedía la dimensión de nuestra oficina, buscamos como darle forma en otros ámbitos, fundamentalmente en la academia, en lo que hoy es una cátedra de arquitectura, el Taller Nación, de la misma FADU UBA que nos junto 4 décadas atrás, cerrando un circulo del que podemos estar orgullosos.

Que lo hayamos hecho colectivamente no implica que siempre acordáramos, o que pensáramos todos lo mismo; nuestro estudio siempre tuvo claro su espíritu colectivo, y la individualidad de cada uno de los que formáramos parte, que no han sido pocas personas, valiosísimas personas cada una de ellas en tantos años. Allí , en esa diversidad a acordar, siempre vimos un valor extra. Y que en un punto se refleja en nuestra producción, que no es obra de autor, sino procesos aluvionales, de proyectos que incorporaban miradas, sugerencias y la experiencia de cada uno, a veces incluso discutiendo demás las decisiones para lo que significan los tiempos económico financieros de las obras, pero que finalmente han generado el carácter de nuestra producción.

El estudio, si lo miramos en retrospectiva, (cosa que no nos interesa pero que dadas las circunstancias que nos atravesaron es imposible no hacer), podría estructurarse en diferentes etapas, desde los años de estudiantes donde empieza la historia en lo que era la FAU (sin la D de Diseño que vino después con la D de Democracia por suerte), hasta hoy, el año de la tercer estrella mundialista!

Largos años con escenarios cambiantes a veces por cuestiones internas entre nosotros, a veces por coyunturas externas de nuestro querido y cambiante país: distintas escalas, crecimientos y ajustes en cada crisis: hiperinflación de Alfonsín, convertibilidad menemista con inherente estallido social 2001; despegue 2003, crisis subprime 2009, y cepo para cerrar 2015; blanqueo y superdeuda 2019, pandemia, guerra 2020 y sigue la rueda que mucho no rueda…..en estos escenarios nos hemos desarrollado y bastante felices hemos sido hasta hoy, pero cuanta energía y capacidad creativa y productiva, y sobre todo bienestar hemos dilapidado como sociedad esto años, no?

Pero nuestra Historia, mas allá de todos estos avatares, sufre su golpe más duro recientemente con la partida de Satur, Saturnino Armendares, que junto a Claudio Rey y Pablo Ferreiro iniciara este cuento en las postrimerías de la Dictadura, en 1983 en Ciudad Universitaria.

Si bien nos gustaba pensar a AFRa como una Nave donde todos pudiéramos cargar nuestros intereses, y en esa suma determinar el rumbo, la ausencia de uno de sus capitanes, tremenda personalidad y energía, nos ha afectado y mucho, en lo que ha sido un largo proceso muy doloroso y difícil de asumir, en el que hemos estado inmersos un tiempo, estos dos años de un duelo que buscamos cerrar de algun modo, para retomar el rumbo, sin esa energía pero con el recuerdo de esa energía como capital de nuestra historia.

Empieza un nuevo año, y es un buen momento para relanzar el viaje, para retomar rumbos que son de alguna manera nuestra esencia, y para entender también los nuevos desafíos en los escenarios que se presentan para nuestra sociedad y nuestra época: nuestra economía, las formas de habitar, trabajar y producir, las casas y los edificios, el ambiente y la ciudad, todos temas y escalas que siempre nos han inquietado y que hemos tratado de pensar y proyectar y en los que seguimos trabajando.

De tantos formaciones y formatos, nos toca ahora a Pablo Ferreiro y Andrés Gómez seguir a cargo de la nave, continuar el viaje después de la tormenta, para seguir honrado nuestra historia y el aporte de tanta gente valiosa y necesaria con la que hemos disfrutado nuestras vidas en el marco de nuestra disciplina.

Buscamos cerrar así nuestro periodo Azul, en esa tristeza que Picasso transformo en ese color, pero que en nuestro caso implico estar poco conectados en general, y en particular con el registro y escribir aquí, cosa que tuvimos abandonada. Satur estaría inquieto diciendo, listo, vamos!

Más allá de ir mostrando algo de lo que hiciéramos estos años en el instagram del Estudio, esa molesta pero necesaria vidriera de esta época tan autobombastic (vos tan imagen y yo tan espacio…) nos interesa recuperar la alegre gimnasia de pensar, reflexionar, proyectar, construir, escribir y compartir desinteresadamente, en esta bitácora que deja un registro de nuestra mirada y nuestras respuestas a las inquietudes que nos vienen convocando todos estos años y que son estructurantes para cada uno de nuestros proyectos.

A un año de tu partida Negro, a tu memoria imborrable,

La Nave vuelve  a partir.

AFRa 25 febrero 2023.

 

Ventana en la casa D, 2007

un homenaje a Lina Bo, a la exuberancia de la Naturaleza, a como la luz rompe el hormigón, 

a que la vida a pesar de todo, siempre triunfa.

martes, 17 de enero de 2023

La huella de la Huella


La historia de la evolución urbana, en particular de la consolidación habitable de las penínsulas o istmos del territorio uruguayo, podrían estudiarse o planificarse según el registro que el propio territorio tiene en sus múltiples ejemplos, cada uno con sus diferentes grados de crecimiento.

Desde Punta del Diablo hasta Colonia del Sacramento pasando por Montevideo, solo por poner algunos casos de la costa oceánica del litoral Uruguayo, son variados los casos que permiten entender la dinámica de la evolución en distintos grados de avance, de la consolidación urbana de estas particulares situaciones del territorio, lo que permite sacar conclusiones, y contar con un variado menú, muy valioso a la hora de planificar o tomar decisiones acerca de codificaciones u obras infraestructurales o arquitectónicas detrás de los intereses más pertinentes para el enclave en cuestión.

La reciente nota que el periódico La Nación de Buenos Aires ( y de Punta del Este) publicara acerca de la situación conflictiva que se da en  José Ignacio, una de las penínsulas que avanzan sobre el mar en el departamento de Maldonado, permite, en clave veraniega retomar algunas reflexiones que hace años nos permitimos hacer en territorio uruguayo, donde la condición casi virginal de algunos enclaves, permite ver en tiempo real la gran afectación que producen aparentes pequeñas o bien intencionadas operaciones, que en el fondo, habilitan grandes afectaciones a los sitios.

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/la-huella-el-icono-gastronomico-de-jose-ignacio-con-800-clientes-diarios-que-ahora-afronta-un-nid28122022/

El caso del famoso y fotogénico puente circular que unió vehicularmente Rocha y Maldonado, realizado por Rafael Viñoly y Eduardo Constantini, fue motivo de varios posteos y reflexiones que hiciéramos antes y después de su construcción, y el tiempo va mostrando, muy en los tiempos rochenses, los cambios que la operación infratectural (infraestructura + arquitectura) habilitara, y detrás de qué intereses.

http://estudioafra.blogspot.com/2013/06/cruzar-o-no-cruzar-el-problema-no-es-el.html

http://estudioafra.blogspot.com/2011/06/rocha-en-balsa-no-al-puente.html

La Huella lleva más de 20 años en su lugar, ofreciendo desde siempre la experiencia de comer rico, en un clima muy agradable, y con precios muy razonables si se compara con los niveles astronómicos (astronómicos, no gastronómicos…) del mercado del esparcimiento en estas costas. Genera trabajo y consumo local todo el año,  no solo en temporada de verano, lo que es fundamental para las dinámicas del habitar en lugares tan autónomos y alejados de otros centros urbanos durante todo el año, incluido el duro invierno marítimo por estos lares: seguridad, mantenimiento, pequeños servicios, vida social, microeconomías: probablemente alguna parte de la plusvalía que el enclave generó para si todos estos años pueda atribuírsele a la condición perenne de La Huella.

Pero el actual boom, la sobrecarga vehicular y de visitantes, y las dudosas obras a favor de la vehicularidad  realizadas en las últimas temporadas incorporan algunos otros actores como corresponsables de la actual situación: José Ignacio se volvió un lugar aspiracional por causas múltiples y colectivas, alimentadas por las revistas del espectáculo y la farándula, los famosos y los imaginarios de la felicidad y el buen vivir, sobre un escenario que es realmente privilegiado, y que logró captar la vocación y el capital de un grupo determinado de vecinos que encontró allí un lugar fantástico para habitar.

Este proceso evolutivo refleja un crecimiento mucho mayor al de La Huella, que no ha cambiado tanto en estos 20 años en comparación.

Punta Ballena, por poner un ejemplo análogo, tiene a Casapueblo como su motor perenne: diferente es la convocatoria, pero produce un fenómeno similar: activa movimiento todo el año, lo que junto al centro comercial de Portezuelo, aseguran una dinámica indispensable para la vida allí, donde se genero también en estos años un crecimiento importante;  y convengamos, a nadie se le ocurriría pedir que cierren Casapueblo por la afluencia que hacia allí se genera.

Lo que si habría que revisar son los intereses que se priorizan al momento de regular estos fenómenos de crecimientos, y es allí en donde el Estado local debe articular las tensiones que se generan entre los diferentes actores involucrados.

Cabo Polonio, otra de las magnificas geografías de las costas rochenses, bien podría servir aquí aunque parezca extraño, como ejemplo para pensar como habitar el crecimiento de José Ignacio.

Y lo tomamos como referencia, porque creemos que lo que tal vez podría reverse en la expansión de José Ignacio en comparación con el Polonio (entre muchas otras cosas…) es el rol de la vehicularidad en el tejido habitable.

En el Polonio, el automóvil nunca fue estructurante en la definición del dominio del suelo ni en la forma de circularlo. Por el contrario, el auto en origen, nunca entro a la península: todos habrán oído del Francés, y de los míticos ingresos en esos camiones de la guerra que un francés ponía al servicio de aquellos que se aventuraban a visitar este poblado de pescadores (similar a José Ignacio) atravesando dunas, para llegar a este reducto aislado del mundo, sin electricidad, pero conectado al tiempo y a los muchos sentimientos y actividades que emergen cuando solo quedan las personas y la naturaleza.

En formatos diferentes (que de a poco tienden a parecerse) ambos magníficos lugares tuvieron grandes crecimientos en las últimas dos décadas, se volvieron más masivos, se fueron formalizando (al polonio llego la señal de celular!!), se fueron manifestando conflictos de dominio, de códigos y de vecindad propios del crecimiento, pero el Polonio a diferencia de José Ignacio, sostuvo una condición determinante: el auto no forma parte de la vida del pueblo, no hay calles, no hay espacio cedido al automóvil, ni transito ni escapes de humo, ni la ortogonalidad de lo maquinal.(solo los propietarios pueden ingresarlos para llegar, pero no circulan una vez dentro)

Por el contrario, José Ignacio ya tiene en su estructura las ortogonales aceras para la circulación del auto, y reforzó, hace poco tiempo, el rol del auto en el pueblo, al formalizar el acceso al mismo, con los estacionamientos y la vehicularidad organizada ( y toneladas de asfalto sobre la duna) para acercar a los visitantes al casco urbano y a los comercios sobre la calle de acceso, lo que en la mirada externa, parece haber modificado, para peor, el ingreso, y en definitiva el carácter del pueblo.

La experiencia del Polonio, y del estado de Rocha que organizó y formalizó la dinámica de los accesos en camiones al poblado en la lógica del francés, hubiera sido útil al momento de proyectar la operación en José Ignacio: el estado de Maldonado podría haber repensado allí esa lógica, al menos en la temporada estival.

Que los autos visitantes queden afuera, en la rotonda y sus alrededores. Que solo los dueños puedan entrar sus autos, como en el Polonio. Que un servicio sencillo de bicicletas y un par de camiones o carros, según el imaginario y la aspiración determinen, alimenten la experiencia de llegar a José Ignacio (y a La Huella) en un carrousel a modo de transporte público, gratuito o rentado, como se elija ( si la Huella tiene 250 empleados , fácilmente podría asumir el costo de cuatro choferes, y el municipio el resto, por jugar un poco a la gestión…) y replicar esa experiencia de la llegada de un modo diferente al sitio, que es , esa diferencia, lo que en definitiva inicia la ruptura con lo cotidiano y protege la dinámica del pueblo y sus habitantes, que con todo derecho desde hace tiempo, reclaman sostener el carácter del lugar.

Que la pèatonildad, el tiempo, la cadencia y el contacto con el sitio, ese tiempo entre el auto y el pueblo, sea un valor y no una pérdida de tiempo. Que menos asfalto refleje el sol elevando la temperatura,  y permita absorber mas humedad, y minimizar las canalizaciones del agua de las lluvias.

El conflicto que enfrenta josa Ignacio, es el conflicto que enfrenta el planeta, y en ello, varios enclaves de nuestra región: la finitud del territorio ante las crecientes demandas poblacionales, y el resguardo en esa dinámica de sitios de calidad extraordinaria de vida. Y la tensión entre el acceso masivo o restringido a esos enclaves, su densificación, y la suba del valor del habitar allí.

Y en ese crecimiento inexorable, los problemas implícitos: los recursos energía y agua, el manejo de los residuos, y el transporte, en particular, el rol del automóvil.

En mayor o menor medida, esto también le ocurre a José Ignacio, y parece injusto adjudicarle a La Huella la responsabilidad.

Ojala entre el Municipio, los vecinos y los trabajadores del pueblo, la comunidad toda, puedan acordar y encontrar la manera más pertinente de acomodar las cosas: una mirada inteligente a la historia de la costa uruguaya con sus huellas podrá ser útil para el destino de José Ignacio y la La Huella. 



 

lunes, 27 de diciembre de 2021

Flores para Flores Flores


Este es un posteo inusual, atipico , que me debo hace tiempo y que aun hoy no logro descifrar porque ha costado tanto concretar.
 
Escribo esta intro una vez mas, en las postrimerias de 2021 y dudo si realmente, como seria lo normal, se podra publicar en unos minutos, o si seguira en el limbo que hasta ahora habita desde hace 5 años, cuando empece a escribirlo por primera vez, y digo primera porque es la cuarta vez que lo inicio, ya que por extrañas razones en 3 oportuidades anteriores, el texto en produccion, desaparecio del tablero de este blog.
Cada verano que logro volver al oriente oriental, cada vez que paso por la hoy vejada Poseidon, por la muraria y enigmatica casa en punta ballena, paso por delante de su estudio subterraneo en la Roosvelt, o paseo por las Grutas (ahora con Lucio, donde buscamos criaturas extraordinarias) me propongo retomar el recuerdo, reconstruir aquella velada y dejar un registro de un momento casual, espontaneo, intimo y tal  vez anecdotico o trivial, pero que creo cualquier amante de la arquitectura y de sus protagonistas, hubiera disfrutado vivir.  
 
La cosa es mas o menos asi (y sabran disculpar la imprecisa referencia de fechas, que no importan tanto en definitiva; Flores murio hace pocos años, y este relato ocurrio el año anterior)
En uno de los solitarios viajes a Maldonado como parte de los trabajos de direccion de obra de nuestros proyectos Sierra Ballena, en alguna noche recorriendo alguna libreria, di con una revista homenaje al para mi desconocido autor de algunas de las emblematicas obras que siempre llamaron mi atencion en Punta del Este: hojeando el ejemplar antes de comprarlo, pude comprobar que dicho arquitecto vivia,  tenia su estudio en el basamento de una torre , semienterrado alli nomas, sobre la avenida Roosvelt, y que se llamaba Samuel Flores Flores.
No dude ni me lo cuestione, pero al dia siguiente pasado el mediodia y despues de algunas diligencias me acerque a aquel lugar, y luego de espiar desde el patio comun a aquel basamento comercial, y reconocerlo por una ventanita dibujando en un tablero, baje unas apretadas escaleras y le golpee la puerta.
 

El mismo me atendio, abriendo a medias la puerta. Me presente, y le hice saber que me interesaba su obra, que habia encontrado ese ejemplar y que queria conocerlo y charlar un rato si no le molestaba, a lo que muy amablemente me contesto:
¨Mire arquitecto, yo tengo un habito muy importante hace años, que consiste en dormir una siesta para esta hora; pero con mucho gusto lo espero hoy a las 19, y conversamos si le parece¨
 
   La puntualidad nunca fue mi fuerte, pero alli estuve a las 19, y creo haber llevado una botella de Quantro, bebida fetiche que soliamos tomar a los atardeceres en el estudio de Horacio Torcello, para amenizar la charla de cierre de jornada.
Hablamos un poco de todo, en aquella gruta antropica de su estudio, la otra cara de una misma moneda que es la gruta estereotomica del increible proyecto de las piletas en punta ballena, fantastica intervencion de la epoca en que el turismo se volvia masivo e industrial.
Casi 4 horas entre tableros, dibujos a mano, fotos en las paredes, en una charla que fue por distintos rumbos, que no pretendia llegar a ningun lugar, ni indagar, ni concluir; simplemente fue una hermosa charla, de la que comparto parte en un registro grabado de esa noche, como un homenaje a su persona, pero tambien como un homenaje a la charla, al cruce generacional, a las herencias, a la construccion complementaria, y al tiempo, denso, calido y aprehensible de la charla despojada, en  una epoca tan superficial, veloz y especualtiva.

Valga como un reconocimiento a su persona, y a revindicar a las personas, a la presencialidad y lo random, en epocas hiperracionales de conectividad pautada y mediada a traves de pantallas.

Por supuesto tambien a su obra, que esta mas que bien publicada, y visitable para todos aquellos que anden por el Rio de la Plata.

Las piletas de la Grutas, en Maldonado, casi contemporaneas al Matosinhos de Alvaro Siza del otro lado del Atlantico, tan valiosas como aquellas; una de las muchas valiosas y atipicas obras de Samuel Flores Flores en el Uruguay. 

(Posteo de verano, adeudado, ideal para cerrar el 2021 y retomar el habito de pensar, escribir, y salirse un poco de la rueda)

 
 











Haciendo trabajo de campo, arqueologia de una gran obra Diciembre 21.

martes, 7 de diciembre de 2021

Marche Preso !

Nuestro proyecto para el Concurso Nacional para la Penitenciaria Gorriti en San Salvador de Jujuy

(crónica de un proyecto nunca evaluado por un error de carga)

Este es un posteo cuyo primer objeto es lamernos las heridas autoinfligidas en el marco del Concurso mencionado, y en particular disculparme (yo, Pablo Ferreiro, autor del error que no se entiende (el scanner tal vez? no me lo explico aun)) con el equipo que en AFRa invirtió casi un mes de trabajo muy serio en vano, ya que el proyecto jamás llego a la mesa de los jurados para su evaluación.

También se desprenden otros objetos, para que al menos, no (nos) suceda mas a ningún participante, a sabiendas del tremendo esfuerzo e inversión que implica participar de un Concurso de esta magnitud, ya que mas allá del grosero error, y aun cuando no estamos reclamando nada ya que se actuó a reglamento, creemos que los proyectos inhabilitados para participar en este concurso por errores de carga (el 10% de las presentaciones, 4 de 39) podrían en su mayoría haber podido ser evaluados sin que se rompier la sagrada confidencialidad .

Cual fue el error (horror!)?

Al cargar la planilla con el voto del jurado, se "pego" digitalmente, la planilla con la DDJJ, cosa inexplicable a nuestro entendimiento, ya que para llenar cada planilla, había que imprimir en un A4 cada planilla, llenarla a mano, volverla a escanear y subir el jpg. Cada una de esas dos planillas se hicieron en hojas sepàradas, y se escanearon en hojas separadas, por lo cual como llegaron juntas al casillero de carga, es un misterio aun para nosotros; y el motivo por el cual fuimos dejado fuera de concurso, antes de pasar a los jurados el material, que nunca vieron ni evaluaron.

Estuvo bien en ser dejado fuera de concurso el trabajo. SI, reglamentariamente esta bien. Inobjetable.

Pudo haber sido subsanado el (grosero) error, sin romper la confidencialidad hacia el jurado? Si, creemos que también; ante un nuevo sistema que se empieza a instrumentar, el error es tan obvio, que podría considerarse la chance de una corrección antes de que los proyectos llegaran al cuerpo de jurados, confiando en el rol de asesor obviamente, como cuidador de que esas identidades develadas a corregir, no llegaran al jurado.

Sabemos de una concursante cordobesa, que firmó su elección del jurado, error también grosero y obvio, corregible.

Sabemos de esto porque mantuvimos una cordial conversación con el Asesor.

No hay reproches, solo atender el tema en nuevos concursos, y evitar que vuelvan a ocurrir estas cuestiones en el futuro.

Listo, compartimos el proyecto entonces, que fue hecho para participar de la discusión de lo Público, asi que aquí los paneles y los argumentos detrás de la propuesta.

Nos gustaba mucho como habíamos cerrado el proyecto; no dejan de ser las ideas que venimos abordando hace tiempo, y que seguiremos explorando a futuro: mil gracias por el trabajo a todos aquí en AFRa : a Andres Gomez mi socio, a Nicolás Roura Picón, Alejandro Montero y Nicole Zutelman, el equipazo de proyecto; y no tanto a mi, que eche todo a perder.








Entre tantos canales de comunicación, y la energía que nos ha llevado poner en marcha el increíble proyecto del Taller Nación, hemos dejado un poco de escribir en esta plataforma, pero 2022 nos encontrará de nuevo aquí, con ganas de intercambiar y difundir ideas y aportando al debate.
Los dos años de la pandemia fueron dentro de todo lo malo, un parentesis ideal para pensar y pensarnos, para redefinir, para entender; esta bitácora siempre ha reflejado el pensamiento profundo detrás de nuestro trabajo, la identidad de AFRA, y es un buen momento para volver al viejo y querido Blog.   Hay mucho por hacer!




viernes, 24 de abril de 2020

AFRA renovables 2020


Arquitectos  en 2020

Parece importante empezar resaltando que  esta búsqueda  que comenzamos  como profesionales y  como personas  es  apenas un impulso en una nueva  dirección, apenas eso , un camino que queremos recorrer.  Nos encontramos ahora  en un punto donde lo que ya transitamos  es apenas el primer segmento de una línea a la que no le vemos final,  y esto es un simple re comienzo pero en la dirección deseada.
Somos una generación sobre la que se produjeron cambios en las reglas más básicas de la relación de la humanidad  con su entorno.  Amanecimos en un mundo y  no  es ni  mediodía y el  cambio es tal, que no  podemos ni  imaginar cómo será  el atardecer ni menos el próximo día.
Casi todo lo que nos conforma  como comunidad y como individuos lo heredamos de millones de años de evolución  y es lógico esperar que la relación que establecemos con nuestro mundo no esté ajena a esta herencia recibida. Entonces quizás sin advertirlo abordamos siempre  cualquier interacción con él condicionados , casi determinados  por esta influencia ancestral  o así parecemos haberlo hecho hasta hoy.
Pero  ahora empiezan a convivir en nosotros contradicciones , otras fuerza, otros estímulos .Nos disputan y nos tironean de un brazo..
 Del otro brazo,  lo heredado ,impulso interior, el invisible, los ladrillos de los que estamos hechos  asentados uno sobre otro durante milenios: El instinto antiguo pero aun vigente de dominar nuestro hábitat , domarlo a rebencazos, conquistarlo eliminando sus riesgos y explotarlo para obtener de el (sin medir) lo que necesitemos. Extraerle valores que nos son útiles e intervenirlo para hacerlo apto a nuestra posibilidad de supervivencia o quizas, de nuestro  crecimiento exponencial. Eso hemos intentado a lo largo de nuestra historia logrando hasta hace casi nada apenas las conquistas necesarias para permanecer en el.
Del otro brazo en cambio  tira  otra fuerza nueva ; de la mano de la realidad explicita que se revela,  externa y  adquirida por la inteligencia y la observacion ,por  un montón de alarmas encendidas de un presente que irrumpió en segundos y que no  se vio  llegar.
Estaba oculto detrás del increíble descubrimiento de empezar a vernos desde más lejos en los dos sentidos posibles;  en el tiempo y el espacio;
Después  de dejar de  necesitar a los abuelos para saber lo más antiguo de nuestra historia  y  comenzar a vislumbrar de dónde  veníamos, después de  poder ver más lejos hacia atrás y entonces poder anticipar algo del porvenir, de descubrir algo de los bloques de nuestra propia construcción, de juntar con emoción piezas  del rompecabezas de la historia armándose.  Después de mirarnos  desde afuera , esa perspectiva nos hizo   descubrir con pavor la fragilidad de la relación con nuestro mundo.
Y  todos los mecanismos  perfeccionados por la paciencia de la historia que nos hicieron sobrevivir se vuelven estériles y otra vez somos vulnerables. Parece no haber más opción que operar sobre la herencia  recibida , modificarla y  modificarse que es siempre difícil porque esa  configuración interna  nos construye y nos define .
Entonces liberarnos de ella no será como hace el perro con el agua al sacudirse, no parece tan simple.  El extraño desafío sera lograr en un segundo a escala evolutiva,  desmantelar siglos de  codificación  diseñada  para sobrevivir…y en lograrlo puede estar en juego otra vez la supervivencia !
 Resulta que ahora debemos  incomodarnos, no ser excesivamente exitosos , ni como especie ni como personas , no ser tan numerosos , proteger al entorno de nosotros mismos , no crecer con desmesura o permanecer sin crecimiento , casi revertir totalmente la dirección de nuestros mandatos internos  más arraigados  hacia el entorno ;Reemplazar la idea   extractiva por regenerativa.
Ud. esta aquí dice el mapa del tiempo.. y en esa  línea  se pierde la vista mirando  hacia atrás o hacia  adelante .Pero este es nuestro punto  en la historia ..y aca   sentimos que  en algún lugar de nuestras acciones en el mundo  debemos incorporar esto. Sumergidos en  miles de  estímulos  efímeros , rodeados de “verdades  inobjetables ”contradiciéndose , dentro de tanta realidad construida que intuimos no podemos validar ;  esto nuevo resalta ; se ilumina con luz propia  , se distingue  se destaca y  nos llama como algo que vale la pena incorporar a las acciones que hagamos todos los días;  por lo menos mezclarlo en nuestro quehacer. Identificar un norte para la acción, una dirección; eso puede ser valioso ahora en el mar revuelto de ofertas numerosas y confusas.
Llevarlo al ámbito de la vida, laboral? personal ? La distinción se esfuma…
Ademas  no hay neutralidad posible en la dirección del hacer, solo viviendo ineludiblemente producimos cambios, sube la entropía diría un científico , se producen transformaciones en el universo propio y del  que nos rodea .Eso resalta la  importancia de  otorgarle  uno  ese sentido al cambio inevitable  , conscientemente y  reflexionándose.
Y  lo nuestro que es sino   reflexionar para luego construir  en el sentido más amplio?  Intentar agregar inteligencia y quizás ahora  destino y sentido a esta construcción, debemos insertar esta necesidad de introspección común al proceso  de proyectar /nos.

                                                                                                          Joaquín Leunda / AFRa
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Joaquin Leunda es uno de los socios de AFRa; el mas reacio a exponerse, el mas focalizado en sus cuestiones y menos afecto al afuera.
Joaco hace mas de una década es del Estudio, quien dentro de sus muchas responsabilidades, ha ido buscando la manera de volver concreto el viejo anhelo de instrumentrar realmente el aprovechamiento de las energías renovables en la escala doméstica de nuestros proyectos, en gran medida urbanos, casi todos fuera de las zonas favorecidas por radiaciones o vientos.

La idea de efectivamente ser energéticamente colaborativos con el ambiente nos resultó por años, un discurso impracticable; rebotamos por años en la iniciativa, a sabiendas que además de no calificar en los parámetros climáticos básicos, las tecnologías disponibles para instrumentar algún tipo de sistema, siempre resultaban mucho mas caras e ineficientes  que los sistemas de generación y suministro que buscábamos reemplazar.

Sistema mixto solar eólico - Casa L 

Joaquín sostuvo en el tiempo la inquietud, y sus conocimientos fueron evolucionando junto con las tecnologías, gradualmente mas eficientes y accesibles; de a poco la posibilidad de construir esquemas circulares donde esas tecnologías, sumadas a nuevos hábitos de uso y la instrumentación de nuevos protocolos formales que dieran respuesta a los nuevos paradigmas de la demanda social ambiental, permitieron sobre finales de 2019, que el Estudio , de su mano, pudiera empíricamente materializar la ecuación de alimentar nuestras obras, con generación propia de energías limpias, pudiendo además inyectar, y monetizar, energía que vuelve a la red.

Gráfico de generación y consumo -Casa L

El texto que abre este posteo, escrito recientemente por él, parece cerrar una larga etapa de investigación, un proceso de mucha inversión y aprendizaje a conciencia, de trabajo de campo y experimentación, para abrir una nueva etapa, en donde llevar sistemáticamente a la práctica, en nuestras obras y también en proyectos de terceros, un modo de hacer innovador, la real puesta en práctica de una idea mas equilibrada de nuestras acciones, donde esta vieja preocupación efectivamente se materializa en una ecuación razonable, como un pequeño aporte a una relación de integración y equilibrio entre las acciones de la cultura y el soporte natural que modificamos al habitar.