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miércoles, 14 de enero de 2026

Unas Brasilias Argentinas

 Intro/ disclaimer:

 10 de enero  2026: el vértigo de los últimos dos meses, la alucinante y demencial dinámica del día a día del inicio de 2026 planetario, por un lado refuerzan el sentido de este texto en borrador y construcción desde hace unos seis meses, y por el otro agregan hechos y manifestaciones que enriquecen e interpelan las ideas que venimos reflexionando.

Intentaremos cerrarlo antes de que las esquirlas lleguen hasta este sur….


Fecha de referencia: ASB/DSB  (antes de Scott Bessent / después de Scott Bessent)

Mientras cerramos este texto, los EEUU acaban de anunciar que están dispuestos a dar todo su apoyo (veremos luego los términos…) a nuestra alicaída y errática economía, en una decisión al menos sorprendente, decisión que, en una lectura geopolítica, obviamente tiene que ver con afectar la injerencia China en nuestra región. (supimos luego que ese apoyo dio vuelta una elección probablemente perdida.)

También podríamos incorporar otras lecturas, que dan lugar a teorías que por estos días circulan, relativas a algunas circunstancias históricas, donde los países centrales “te invitan” a desarrollarte (Malamud, entre otros); todo esto nunca es ingenuo, pero hagamos el ejercicio de aceptar un poco de todo lo que se especula en estos escenarios confusos de cambio de época.

En este mapeo de escenarios, se nos vuelve ineludible relacionar este contexto y las estrategias políticas de orden global, con el proceso que en 1950, en el inicio de la generación de un mundo bipolar post guerra entre los EEUU y la Union Soviética, impacta en nuestra región con el proyecto de reconfiguración del territorio y las fronteras brasileras, que en términos de Arquitectura podemos relacionar y empezar a descifrar a partir de los registros de la construcción estratégica y refundacional de Brasilia y sus edificios.

Haber viajado a allí hace 25 años fue otro viaje más allá del habitual viaje a esa nueva capital, solo por el hecho de haberla caminado bajo ese tórrido sol, con el numero de la revista Bloc curado por Francisco Liernur bajo el brazo, que le dio a aquel iniciático viaje una dimensión otra que trascendía y contenía a la disciplinar.

Pancho hace una atractiva interpretación y descripción de cómo los EEUU para evitar la infiltración ideológica del comunismo en el continente, se involucran e invierten fortunas, literalmente, en territorio brasilero: no es solo Brasilia, también Macapa y otras ciudades limítrofes: centro y fronteras.

Tal inversión no es solo edilicia o territorial; durante los 40 y 50, la inversión se extiende al campo cultural todo, donde se realzan rasgos y figuras de la escena brasilera: la tropicalización de Disney con personajes como Pepe Carioca, el auge de Carmen Miranda en Hollywood, la explosión del Samba con Joao Gilberto, o el pabellón de Brasil y la llegada de las estrellas de la arquitectura moderna brasilera al proyecto de Naciones Unidas en New York junto a Le Corbusier.


Toda esa maquinaria que impacta literalmente en el territorio con trazados, infraestructuras, ciudades y edificios, no es ni más ni menos que una estrategia geopolítica ante una evidente reconfiguración planetaria postguerra, donde Brasil (Portugal), histórico aliado a Estados Unidos (Gran Bretaña), se encuentra ante una oportunidad que, desde lo externo, capitaliza y concreta en una transformación histórica para los intereses propios.


Podríamos años después, y ante una nueva configuración global post pandemia, reconocer una misma intención, esta vez para evitar la infiltración infraestructural y comercial China en el sur americano, y evitar que se replique aquí lo ya ocurrido en el continente africano;

solo en esa lectura es explicable semejante e inédito apoyo a nuestro país, que coyunturalmente sería el único alineado de valor estratégico a los intereses del país del norte, y objeto de deseo de los EEUU en la lógica geopolítica del control de paso por el corredor sur y la Antártida. (huelga decir que nada ingenua será esa “colaboración”, todos sabemos las visitas de militares meses atrás, la cantidad de condicionantes que estarán ocultas en letra chica detrás de recursos, territorio, etc.)

Pero seamos permisivos por un rato analizando el caso Brasil: pareciera que la ayuda en su momento de EEUU, no ha condicionado la actualidad de nuestros vecinos que suelen dialogar con bastante dignidad en su relación con el norte. Está claro que Brasil y los EEUU han continuado un antiguo vinculo de alianza entre Portugal e Inglaterra, y allí hay una relación de cierto balance entre las partes que nuestro país nunca ha tenido.

Nos gusta provocarnos a partir de este episodio inédito, y proyectar como podría nuestro país capitalizar la oportunidad, imaginando una suerte de "Brasiliación" de nuestro extenso territorio. No tanto para ponerlo en términos de trazado o de manifiesto edilicio arquitectónico, que también, porque no. Ni para determinar una nueva centralidad única: mas bien, para ponerlo en términos de lo que venimos pensando hace años: la regionalización, o federalización de nuestro inmenso país, con el rediseño de un mapa administrativo acorde a las demandas y las necesidades de esta época.

No parece haber nadie que desde el Estado este mirando este escenario como esa oportunidad; es más, no parece haber estado para esta dimensión del pensamiento territorial, ya algo dijimos en el posteo anterior sobre AOG 25; pero sembremos igual esta semilla:


En AFRa, a diferencia de la idea de la nueva única capital en Viedma o Santiago del Estero, y más acá del fugaz anuncio de las 24 nuevas capitales administrativas alternativas anunciadas por un día durante el gobierno de Alberto Fernández, creemos que podrían desarrollarse 6 nuevas centralidades en la lógica de regiones geoculturales que desde el estudio hemos llevado al proyecto académico del Taller Nación, donde estas ideas se potencian y desarrollan desde hace 7 años:

Siguiendo el planteo de las 74 zonas económicas del Nación Justa Libre y soberana de 1950, pero hacia una agenda que contemple equilibrios necesarios entre cultura y naturaleza, imaginamos un nuevo mapa de nuestro territorio; un nuevo plano que avance sobre la mera lógica de división política administrativa y la centralidad de un único puerto de salida ya perimida para la administración ecuánime del territorio, y se organice en 6 regiones que agrupen esas provincias afines entorno a sus soportes naturales,  que condicionan y proponen formas específicas de habitarse, de producir y sostener el medio a partir de sus recursos y sus dinámicas, y que desde esa condición particular permiten además, establecer relaciones complementarias y potenciadoras con las otras zonas en una lógica de mercado interno, y hacia sus externalidades en un circuito más amplio de dinámicas e intercambios, que no necesariamente debiera pasar por el puerto de Buenos Aires.


Pensar estas nuevas centralidades es en definitiva construir una nueva capa complementaria sobre el modelo territorial del país acorde a la historia y a la época; reformulando algunos vectores, y siempre pensando en ecualizar el desbalance de nuestro extenso territorio:

Entender las economías intrínsecas a cada región, que son las que generaran sentido para habitarlas, para encontrar allí opciones y estándares de vida acorde a la agenda de la época: habitar en la mejor relación con un medio que ofrece recursos para el desarrollo, pero que en su finitud, implica estrategias de equilibrio; trabajar complementariamente con las economías de las otras regiones, no solo en una dinámica de mercado interno, sino con la posibilidad de establecer relaciones hacia afuera, por distintos nodos vinculares y sistemas de relaciones, atendiendo la condicionante de cada vía de intercambio: túneles, ríos, mar, aire, ferrovías y carreteras, serán en cada caso, en cada relación de borde, canales posibles y necesarios para el desarrollo de cada región.
Las provincias, sus gobernadores, no pierden la potestad de sus recursos, pero podrían establecer estrategias comerciales y ambientales por región, lo que les evita competir entre ellos y generar mas escala para negociar, y mas políticas comunes para equilibrar sus desarrollos y su relación con el soporte natural que los reúne y nutre.

Así mismo, cada ámbito geocultural podrá dentro de un marco general, potenciar la educación orientada a sus condicionantes y necesidades, con la posibilidad de generar el conocimiento específico para alimentar industrias y tecnologías acorde a cada ámbito, lo que fomentará rasgos identitarios y circularidad en el manejo de buena parte de recursos y materiales, disminuyendo traslados y grandes desplazamientos innecesarios.

Una operación de escala de este tipo, solo es viable si hay un pensamiento y una gestión que puede articular intereses y trabajar en la red y la gestión de un estado que pueda administrar y guiar el proceso, que lejos de balcanizar el territorio, busca integrarlo en la más pertinente lógica de sus particularidades. Conectividad entre regiones, rutas y trenes, hubs de acopio y distribución; infraestructura y equipamiento, y oportunidades que den sentido, y permitan desear vivir en esos escenarios.

El problema de la vivienda no es la vivienda ni la tierra, sino definir el sentido de un lugar donde vivir a gusto: en ese sentido, si el lugar es atractivo y apetecible, si da oportunidades, el espacio habitable siempre aparece: como suelo o como densificación: la idea de que vivir bien solo es vivir en un lote con paisaje propio es una idea a contramano de la historia de urbanización del planeta.

Y nuestro país, si pudiera lograr algunos acuerdos y políticas básicas de convivencia y destino, ofrece innumerables opciones para desarrollar habitabilidad: está claro que la época, a diferencia de otras épocas, con la tecnología de la comunicación y la información, y con los nuevos desarrollos de energías alternativas, habilita esa hipótesis no viable años atrás.

 

Solo hace falta un poco de arrojo, de inteligencia y de utopía, cosas que si se conseguían años atrás cuando este país nacía, y que tanto harían falta hoy.

Acá en AFRa, y en nuestra familia extendida que es el Taller Nación, a pesar de lo que la época pareciera querer hacernos creer, queremos seguir pensando más allá; mientras atendemos lo cotidiano, pensamos como podría ser lo que viene, para darle forma, una forma otra.

Parte de nuestro capital debemos invertirlo en pensar lo posible, no porque deba necesariamente ser, sino por el hecho de no darlo por dado.

Como leímos hace poco de Vaclav Havel, dramaturgo y expresidente checo: "La esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte”. **

 

cierre/ disclaimer 2:

12 de enero 2026: 

Cerramos aquí esta reflexión en curso:  No hay nada a la vista que indique que en esta nueva reconfiguracion, se esté pensando en como capitalizar la oportunidad. :No hay oficinas, organismos, o personas visibles detras de un posible pensamiento integrador territorial

La realidad parece superar a la ficción. La idea de instalar sutil y simpáticamente desde un dispositivo  cultural un actor necesario con fines geopoliticos parece reeditarse.

Hoy el presidente argentino habilito una cuenta en inglés, para que se lea en inglés, en los lugares donde se habla inglés, que no quedan cerca; y representándose como un superhéroe, como un dibujo de Marvel, ya no como el Pepe Carioca de Disney, conforme a los tiempos que corren.

La cuenta fue suspendida a la hora por X.

Fin

**La frase aparece en su libro Disturbing the Peace: A Conversation with Karel Hvížďala (publicado originalmente en checo como Dálkový výslech en 1986). 

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