Es una alegoría al mural El Beso, pintado en 1991 por Dimitri Vrubel en el muro de Berlín luego de demolido, que muestra un saludo entre los lideres comunistas Leónidas Breznhev de la URSS, y Erich Honecker de Alemania Oriental.
45 años después, un muro, menos literal pero de impactantes consecuencias en curso parece ir redefiniendo el planeta, y nos parece saludable y necesario, en escenarios tan difusos, sumarnos constructivamente a la conversación pública.
visto desde aquí, este nuevo tablero queda expresado a diferencia y en modo opuesto a aquel, en la relación entre
dos líderes del capitalismo mas extremo, Donald Trump y Javier Milei.
"Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor
mortal", la frase que se encuentra en el mural original, parece tener
plena vigencia.

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