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miércoles, 14 de enero de 2026

Seis Brasilias Argentinas

Proyectando en la neblina

 Intro/ disclaimer:

 10 de enero  2026: el vértigo de los últimos dos meses, la alucinante y demencial dinámica del día a día del inicio de 2026 planetario, por un lado refuerzan el sentido de este texto en borrador y construcción desde hace unos seis meses, y por el otro agregan hechos y manifestaciones que enriquecen e interpelan las ideas que venimos reflexionando.

Intentaremos cerrarlo antes de que las esquirlas lleguen hasta este sur….


Fecha de referencia: ASB/DSB  (antes de Scott Bessent / después de Scott Bessent)

Mientras cerramos este texto, los EEUU acaban de anunciar que están dispuestos a dar todo su apoyo (veremos luego los términos…) a nuestra alicaída y errática economía, en una decisión al menos sorprendente, decisión que, en una lectura geopolítica, obviamente tiene que ver con afectar la injerencia China en nuestra región. (supimos luego que ese apoyo dio vuelta una elección probablemente perdida.)

También podríamos incorporar otras lecturas, que dan lugar a teorías que por estos días circulan, relativas a algunas circunstancias históricas, donde los países centrales “invitan” a desarrollarse a países periféricos (Malamud, entre otros); todo esto nunca es ingenuo, pero hagamos el ejercicio de aceptar un poco de todo lo que se especula en estos escenarios confusos de cambio de época.

En este mapeo de escenarios, se nos vuelve ineludible relacionar este contexto y las estrategias políticas de orden global, con el proceso que en 1950, en el inicio de la generación de un mundo bipolar post guerra entre los EEUU y la Unión Soviética, impacta en nuestra región con el proyecto de reconfiguración del territorio y las fronteras brasileras, que en términos de Arquitectura podemos reconocer y empezar a descifrar a partir de los registros de la construcción estratégica y refundacional de Brasilia y sus edificios.

Haber viajado a allí hace 25 años fue otro viaje más allá del habitual viaje a esa nueva capital, solo por el hecho de haberla caminado bajo ese tórrido sol, con el numero de la revista Bloc curado por Francisco Liernur bajo el brazo, que le dio a aquel iniciático viaje una dimensión otra que trascendía y contenía a la disciplinar.

Pancho hace una atractiva interpretación y descripción de cómo los EEUU para evitar la infiltración ideológica del comunismo en el continente, se involucran e invierten fortunas, literalmente, en territorio brasilero: no es solo Brasilia, también Macapa (Bratke, Vilanova Artigas...) y otras ciudades limítrofes: centro y fronteras.

Tal inversión no es solo edilicia o territorial; durante los 40 y 50, la inversión se extiende al campo cultural todo, donde los medios y diversos dispositivos culturales realzan rasgos y figuras de la escena brasilera: la tropicalización de Disney con personajes como Pepe Carioca, el auge de Carmen Miranda en Hollywood, la explosión del Samba con Joao Gilberto, o el pabellón de Brasil y la llegada de las estrellas de la arquitectura moderna brasilera al proyecto de Naciones Unidas en New York junto a Le Corbusier.


Toda esa maquinaria que impacta literalmente en el territorio con trazados, infraestructuras, ciudades y edificios, no es ni más ni menos que una estrategia geopolítica ante una evidente reconfiguración planetaria postguerra, donde Brasil (Portugal), histórico aliado a Estados Unidos (Gran Bretaña), se encuentra ante una oportunidad que, desde lo externo, capitaliza y concreta en una transformación histórica para los intereses propios.


Podríamos años después, y ante una nueva configuración global post pandemia, reconocer una situación análoga, esta vez para evitar la infiltración infraestructural y comercial China en el sur americano, y evitar que se replique aquí lo ya ocurrido en el continente africano.

Solo en esa lectura es explicable semejante e inédito apoyo a nuestro país, que coyunturalmente sería el único alineado de valor estratégico a los intereses del país del norte, además de objeto de deseo en la lógica geopolítica del control de paso por el corredor sur y la Antártida. (huelga decir que nada ingenua será esa “colaboración”, todos sabemos las visitas de militares meses atrás, la cantidad de condicionantes que estarán ocultas en letra chica detrás de recursos, territorio, etc.)

Nos guste o no lo que esta pasando y como está aconteciendo, está ocurriendo; y estas líneas tratan, en ese panorama difuso, pensar como nuestros intereses puedan ser una opción y una oportunidad.

Seamos permisivos por un rato analizando el caso Brasil: pareciera que la ayuda en su momento de EEUU, no ha condicionado la actualidad de nuestros vecinos que suelen dialogar con bastante dignidad en su relación con el norte. Está claro que Brasil y los EEUU han continuado un antiguo vinculo de alianza entre Portugal e Inglaterra, y allí hay una relación de cierto balance entre las partes que nuestro país nunca ha tenido.

Nos gusta provocarnos a partir de este episodio inédito, y proyectar como podría nuestro país capitalizar la oportunidad, imaginando una suerte de "Brasiliación" de nuestro extenso territorio. No tanto para ponerlo en términos de un trazado sublime o de un manifiesto edilicio arquitectónico, que también, porque no... ni tampoco para determinar una nueva centralidad única: mas bien, para ponerlo en términos de lo que venimos pensando hace años: la regionalización, o federalización de nuestro inmenso país, con el rediseño de un mapa administrativo acorde a las demandas y las necesidades de esta época, que pueda expresarse como una matriz otra, complementaria a la del puerto central.

No parece haber nadie que desde el Estado este mirando este escenario como esa oportunidad; es más, no parece haber Estado para esta dimensión del pensamiento territorial, ya algo dijimos en el posteo anterior sobre AOG 25; pero sembremos igual esta semilla:


A diferencia de la idea de la nueva única capital en Viedma o Santiago del Estero, y más acá del fugaz anuncio de las 24 nuevas capitales administrativas alternativas anunciadas por un día durante el gobierno de Alberto Fernández, creemos que podrían desarrollarse 6 nuevas centralidades en la lógica de regiones geoculturales que desde el estudio hemos llevado al proyecto académico del Taller Nación, donde estas ideas se potencian y desarrollan desde hace 7 años:

Siguiendo el planteo de las 74 zonas económicas del Nación Justa Libre y Soberana de 1950, pero hacia una agenda que contemple equilibrios necesarios entre mercado y ambiente, entre cultura y naturaleza, imaginamos un nuevo mapa de nuestro territorio; un nuevo plano que avance sobre la mera lógica de división política administrativa y la centralidad de un único puerto de salida ya perimida para la administración ecuánime del territorio, y se organice en 6 regiones que agrupen esas provincias afines entorno a sus soportes naturales,  que condicionan y proponen formas específicas de habitarse, de producir y sostener el medio a partir de sus recursos y sus dinámicas, y que desde esa condición particular permiten además, establecer relaciones complementarias y potenciadoras con las otras zonas en una lógica de mercado interno, y hacia sus externalidades en un circuito más amplio de dinámicas e intercambios, que no necesariamente debiera pasar por el puerto de Buenos Aires.


Pensar estas nuevas centralidades es en definitiva construir una nueva capa complementaria sobre el modelo territorial del país acorde a la historia y a la época; reformulando algunos vectores, y siempre pensando en ecualizar el desbalance de nuestro extenso territorio:

Entender las economías intrínsecas a cada región, que son las que generaran sentido para habitarlas, para encontrar allí opciones y estándares de vida acorde a la agenda de la época: habitar en la mejor relación con un medio que ofrece recursos para el desarrollo, pero que en su finitud, implica estrategias de equilibrio; trabajar complementariamente con las economías de las otras regiones, no solo en una dinámica de mercado interno, sino con la posibilidad de establecer relaciones hacia afuera, por distintos nodos vinculares y sistemas de relaciones, atendiendo la condicionante de cada vía de intercambio: túneles, ríos, mar, aire, ferrovías y carreteras, serán en cada caso, en cada relación de borde, canales posibles y necesarios para el desarrollo de cada región.
Las provincias, sus gobernadores, no pierden la potestad de sus recursos, pero podrían establecer estrategias comerciales y ambientales por región, lo que les evita competir entre ellos y generar mas escala para negociar, y mas políticas comunes para equilibrar sus desarrollos y su relación con el soporte natural que los reúne y nutre.

Así mismo, cada ámbito geocultural podrá dentro de un marco general, potenciar la educación orientada a sus condicionantes y necesidades, con la posibilidad de generar el conocimiento específico para alimentar industrias y tecnologías acorde a cada ámbito, lo que fomentará rasgos identitarios y circularidad en el manejo de buena parte de recursos y materiales, disminuyendo traslados y grandes desplazamientos innecesarios. 

Una operación de escala de este tipo, solo es viable si hay un pensamiento y una gestión que puede articular intereses y trabajar en la red y la gestión de un estado que pueda administrar y guiar el proceso, que lejos de balcanizar el territorio, busca integrarlo en la más pertinente lógica de sus particularidades. Conectividad entre regiones, rutas y trenes, hubs de acopio y distribución; infraestructura y equipamiento, y oportunidades que den sentido, y permitan desear vivir en esos escenarios.

El problema de la vivienda no es la vivienda ni la tierra, sino definir el sentido de un lugar donde vivir a gusto: en ese sentido, si el lugar es atractivo y apetecible, si da oportunidades, el espacio habitable siempre aparece: como suelo o como densificación: la idea de que vivir bien solo es vivir en un lote con paisaje propio es una idea a contramano de la historia de urbanización del planeta.

Y nuestro país, si pudiera lograr algunos acuerdos y políticas básicas de convivencia y destino, ofrece innumerables opciones para desarrollar habitabilidad: está claro que la época, a diferencia de otras épocas, con la tecnología de la comunicación y la información, y con los nuevos desarrollos de energías alternativas, habilita esa hipótesis no viable años atrás.

 

Solo hace falta un poco de arrojo, de inteligencia y de utopía, cosas que si se conseguían años atrás cuando este país nacía, y que tanto harían falta hoy.

Acá en AFRa, y en nuestra familia extendida que es el Taller Nación, a pesar de lo que la época pareciera querer hacernos creer, queremos seguir pensando más allá; mientras atendemos lo cotidiano, pensamos como podría ser lo que viene, para darle forma, una forma otra.

Parte de nuestro capital debemos invertirlo en pensar lo posible, no porque deba necesariamente ser, sino por el hecho de no darlo por dado.

Como leímos hace poco de Vaclav Havel, dramaturgo y expresidente checo: "La esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte”. **

 

cierre/ disclaimer 2:

12 de enero 2026: 

Cerramos aquí esta reflexión en curso:  No hay nada a la vista que indique que en esta nueva reconfiguración, se esté pensando en como capitalizar la oportunidad: No hay oficinas, organismos, o personas visibles detrás de un posible pensamiento integrador territorial.

La realidad parece superar a la ficción. La idea de instalar sutil y simpáticamente desde un dispositivo cultural un actor necesario con fines geopolíticos parece reeditarse.

Hoy el presidente argentino habilitó una cuenta en inglés, para que se lea en inglés, en los lugares donde se habla inglés, que no quedan cerca; y representándose como un superhéroe, como un dibujo de Marvel, ya no como el Pepe Carioca de Disney, conforme a los tiempos que corren, y mucho menos como el Patoruzú de Dante Quinterno.

La cuenta fue suspendida a la hora por X.

Fin


**La frase aparece en su libro Disturbing the Peace: A Conversation with Karel Hvížďala (publicado originalmente en checo como Dálkový výslech en 1986). 

martes, 13 de enero de 2026

Otro Beso

Es una alegoría al mural El Beso, pintado en 1991 por Dimitri Vrubel en el muro de Berlín luego de demolido, que muestra un saludo entre los lideres comunistas Leónidas Breznhev de la URSS, y Erich Honecker de Alemania Oriental.

45 años después, un muro, menos literal pero de impactantes consecuencias en curso parece ir redefiniendo el planeta, y nos parece saludable y necesario, en escenarios tan difusos, sumarnos constructivamente a la conversación pública. 

visto desde aquí, este nuevo tablero queda expresado a diferencia y en modo opuesto a aquel, en la relación entre dos líderes del capitalismo mas extremo, Donald Trump y Javier Milei.

"Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal", la frase que se encuentra en el mural original, parece tener plena vigencia.








lunes, 24 de noviembre de 2025

70 cigüeñas y ninguna flor

Reflexiones luego de Estepa 2024 y de la feria AOG 2025

 

Estepa 2024 – Viaje de estudios con el Taller Nación

Pareciera que vamos a rumbo a un aterrizaje forzoso en aquella arena interminable, cuando la súbita aparición de un largo oasis verde anuncia la llegada al alto valle del Rio Negro, esa centenaria y fabulosa obra del estado nacional, de la cultura argentina, donde se crearon miles de hectáreas productivas, una economía y una cultura, en una época añorada donde las utopías se volvían reales.

 Diques, canales, represas; agricultura y energía, riego petróleo y gas: buena parte del combustible que el país necesita para levantarse cada día se genera aquí, en el corazón energético del país.


No importaba tanto si Rio Negro o Neuquén, en tanto Nación, hasta que los 90 dan el primer paso a la balcanización: los recursos ahora son de diferentes polígonos que dividen el suelo nacional vaya a saber detrás de que albur geométrico dibujado por intereses antiguos que nada ayudan para administrar lógicamente hoy los recursos.

Aquí se respira algo de enojo con Buenos Aires, esa Buenos Aires que, entre muchas restricciones, en su momento también planificó ese valle y esas obras colosales; pero que hoy solo representa los únicos problemas que las provincias, con un poco de razón y mucha ingratitud, dicen tener.

El monolito de la plaza central de Neuquén marca la distancia en kilómetros a varias ciudades importantes de un mundo que no incluye a Bs As obviamente; se inauguró una ruta directa de Neuquén a Texas, ese otro epicentro de la energía global, sin escala en la ciudad de la furia por supuesto. Tensiones y pulsiones más que atendibles teniendo en cuenta la historia de la construcción nacional y el rol del puerto de Buenos Aires, pero claramente a esta altura, necesitadas de encontrarles el tono justo y ecuánime en pos de un desarrollo integral necesario si queremos subirnos al tren de la historia.

Nuestro lejano oeste crece desordenado y caótico, urgente y productivo, con poca atención sobre la calidad de vida de quienes trabajan aquí día a día: camioneros que duermen en sus camiones a la espera del turno para levantar las arenas de los nuevos yacimientos, arenas que se esparcen en el cotidiano atravesar las poblaciones del valle, dejando además de arenas en las vías respiratorias, pozos en sus caminos y algún que otro accidente vial.


El campamento Añelo deviene en pueblo y sus rentas por alquileres nada deben envidiarle a Puerto Madero.

Otros excedentes impactan en Neuquén y Cipolletti, y la lluvia de ladrillos pone en jaque tierra fértil productiva y costa de ríos que tanto costaron generar, en aquellos años que se hablaba de utopías y no de rentabilidad.

Sería deseable que cuando se acabe el negocio, vaya a quedar algo que trascienda a la extracción; ya hemos visto muchos casos parecidos aquí y allá en todo el continente; y todavía estamos a tiempo de organizar saludablemente este y otros procesos análogos que comienzan a darse, aunque los discursos de época, no nos permiten ser muy optimistas.

Uyuni, Bol. Minas de Sal

Serra de Navio, Macapa, Br. Mina de Manganeso

Añelo, Neuquen, Arg. Vaca Muerta


AOG 2025 – Feria del Petróleo y el Gas, predio ferial de Palermo, Bs As.

Un rumor lejano y frenético nos va guiando hacia esos pabellones centenarios.

El ganado o los caballos de la plaza central han sido reemplazados por grúas y complejas bombeadoras de fractura del suelo; ¡el picadero se ha tecnificado, y como!

Este reemplazo simbólico habla un poco del nuevo modelo económico del país, allí donde el campo va dejando de ser la única gallina de los huevos de oro, y esa otra economía extractiva, en este caso de minerales gas y petróleo, Rigi mediante, compite por el primer lugar en la generación de ingresos para las arcas de la nación.

Bueno, no esta tan claro que entren a las arcas de la nación, pero sí que hay mucho dinero en juego.

Entrar a los pabellones de la rural en Palermo, en esta edición de la Expo Argentina Oil y Gas, es entrar a uno de los lugares de más concentración de dinero y trabajo del país: gente por todos lados, cocteles aquí y allá, conferencias, mesas redondas y rondas de negocios.

Mas de 500 expositores, y una primera lectura de la convocatoria (desde el campo proyectual urbano o arquitectónico al que pertenecemos):

No hay un solo stand de representación del gobierno nacional, ni de ninguna dependencia que pudiera tener que ver con planificación, sustentabilidad o un pensamiento integral del fenómeno territorial que supone esta economía.

EN 540 stands, no hay un solo espacio para organizaciones o agrupaciones ambientales: como suele pasar en estas instancias, los ambientalistas denuncian los daños en algunas tribunas, y el mercado opera en otras, y nunca se potencia el valor de la verdad de lo que cada sector representa.

  

Hay varios stands de provincias, que representan la atomización del territorio integrado, en una lógica que ni siquiera responde a los mapas de las cuencas, ya que varias de ellas pertenecen a más de una provincia o incluso, de un país. Cada una presenta su oferta de yacimientos y muestra el potencial de esos paisajes lunares que cada provincia posee dentro de su polígono territorial.

   

Habrá algún tejido infraestructural de distribución y transporte que integre y optimice el sistema en conjunto? 

¿Dónde esta ese mapa? ¿Dónde el proyecto? ¿Quién lo debiera liderar, quien pondría los recursos?

La operación ferroviaria que enhebro el sistema agroexportador habilitando millones de hectáreas productivas rumbo al sistema de puertos de la segunda mitad del siglo 19 pensada desde Bretaña, aquí brilla por su ausencia, y las disputas políticas por las decisiones estratégicas no acompañan la velocidad implícita en los planes e intereses de las empresas y sus inversiones.

De hecho, llama poderosamente la atención el saber, luego de preguntarlo varias veces con bastante incredulidad, que el presidente de la Nación, o alguna alta autoridad nacional, promotora del Rigi, no inauguraran o capitalizaran políticamente semejante encuentro, lo que pareciera sugerir que nadie está pensando integralmente esta gigantesca operación para los próximos años.

Seguramente cada provincia esté activamente trabajando, y probablemente los gobernadores y sus equipos (algunos presentes aquí) tengan instancias integradoras, pero lo que la expo expone, valga la redundancia, no habla de eso.

Ahora bien, que tiene que ver la arquitectura con esto?

Podríamos argumentar dos dimensiones al respecto:

En lo edilicio, lo poco que se expone aquí, está relacionado a construcciones modulares, que optimizan tiempos y logística para operar en estos paisajes tan aislados y hostiles: módulos con prestaciones y cualidades mínimas indispensables en todo sentido, pensadas para optimizar tiempos de armado y desarme. Ni siquiera la posibilidad de armar una industria de la construcción de lo efímero, ya que seguramente en breve, galpones chinos para armar como mecanos que incluyan hasta el último tornillo, proliferaran, como lo hacen ya en Uruguay, y en esa invasión de bicherío metálico, el diezmado del poco padrón de pymes metalúrgicas que aun sobrevive al nuevo (viejo) modelo.       

                

En otra escala, algún proyecto de desarrollo de parque industrial, algo así como un pedazo de estepa alambrado y subdividido cerca de la ruta del petróleo; y no mucho más.

De los intentos de organizar y desarrollar Añelo, o los crecimientos de San Patricio del Chañar y poblaciones cercanas, o del impacto de la operación en Cipolletti y Neuquén, nada.

Solo galpones y construcciones temporales, unos campamentos lo más básicos posibles, que al momento de abandonar el lugar cuando el recurso se agote o cambie la matriz, puedan abandonarse con bajísimos costos dinerarios y un buen pasivo ambiental.

Nada que la historia del país y la región no conozcan a la perfección.


La otra dimensión es la que nos interesa y que poco interesa:  que el pensamiento proyectual pueda poner a la vista alternativas para la construcción del habitar y el sentido de los lugares, que puedan trascender una coyuntura y que puedan quizás, asumir nuevas hipótesis que no solo dependan de una operación especifica:  y esto que puede sonar idealista o ingenuo, tiene aquí cerca, en la construcción del Alto valle, un ejemplo ineludible que se vuelve referencia. Infraestructuras que han creado un lugar habitable que ha trascendido su lógica original, que aun ante un cambio de matriz económica pueden igual generar sentido, asumir transformaciones, y seguir siendo pequeñas centralidades tan necesarias en la ecualización de nuestro extenso territorio.





Y que de alguna manera lo tiene también el proyecto de urbanización que acompaño el proyecto del Chocón, aquí cerca también, en esta usina energética para el país que es Neuquén.



Hubiera sido valioso ver toda esta energía y fuentes de trabajo que por años serán tan importantes para nuestro desarrollo en una proyección integrada, en un proyecto que reúna a la lógica puramente económica, opciones de carga de sentido y más que pasivos ambientales, activos, para el futuro desarrollo de la vida, que ayuden a ecualizar el concentrado habitar en solo 3 o 4 lugares de nuestro extenso territorio.

Nos vamos yendo de la expo asombrados con la escisión entre la lógica productiva y la habitabilidad de estos fenómenos, pero pensando en otros modelos análogos en la historia de estas operaciones, y en todo lo que hay por hacer aun. 

Hay mucho para aprender de Brasilia, no por sus edificios y todo lo que tanto nos atrae de su arquitectura, sino por el motivo profundo que subyace tras su construcción: algo se podría relacionar por estos días de relaciones carnales....pero esta hipotesis, en el proximo posteo. Suficiente por hoy!


martes, 18 de noviembre de 2025

Quien valida a la arquitectura?

 

¿Para qué hay tanta tecnología de esa que resuelve todo más rápido y eficientemente, si cada vez tenemos menos tiempos para pensar y escribir?

cómo es que el supuesto tiempo que dispondríamos gracias a los nuevos procesos digitales terminamos usándolo para más de lo mismo, pero con menos rendimiento a nuestro favor?

¿Para quién trabajamos más si hemos perdido ese saldo favorable de tiempo que nos otorgaría la revolución tecnológica-informática?

Por más de un motivo aquí en AFRa hemos perdido tiempo de reflexión, registro y comunicación de lo que hacemos:

por un lado, porque buena parte de ese capital que el Estudio ha sabido construir, fue a continuar su evolución ampliada en los registros en redes y en sendos libros del proyecto académico del Taller Nación.

Si uno quisiera seguir la pista de lo que pensamos y registramos aquí durante tanto tiempo, probablemente se encuentre allí, ampliada en el formato de un espacio colectivo más amplio y potente; pero cada tanto, en algún espacio que los veranos suelen ofrecer, se dan oportunidades para algún repaso de proyectos, periodos y procesos aquí en AFRa, mucho más acordes a los tiempos de la arquitectura, que fueron cooptados y deformados por las exigencias neuróticas de las redes sociales en temporalidades histéricas que nada tienen que ver con la cadencia y el tiempo real de la arquitectura.

Los tiempos para que un proyecto se vuelva obra son diametralmente opuestos a la demanda de alimentar feeds, y a la instantaneidad de Instagram, y la experiencia de un espacio en el tiempo no tiene nada que ver con Pinterest.

Sin embargo, una vez más, la idea y la ilusión que viene aparejada con el Progreso, desplaza y modifica territorios estables para redefinirlos (Bruno Latour), en este caso el de la materia y el espacio como emblemas de la arquitectura, a favor de la ilusión y la imagen como nuevo paradigma de un futuro mejor.

En ese desmadre de sentido, se ha vuelto imperioso entender como relacionar lo que hacemos y proponemos con quienes deben recurrir a nuestros servicios, ahora que además de hacer todo lo que hacemos, debemos ocuparnos de ser nuestros propios canales de difusión, en un broadcast infinito donde ya es imposible evaluar o distinguir entre un ladrillo y un pixel, un edificio y un render, o un historial construído en el tiempo, de las tendencias dictadas por un influencer. (Beltran, son un capo de las redes, y cierta provocacion esta bueno, pero tomemonos un cafe en off un dia, dale?) 

En ese maremágnum, que afecta lo laboral, y la construcción de sentido, 

quien valida?

quienes imponen la agenda? quienes determinan lo que está bien y lo que está mal,

quien impone el último grito de la moda?

 En ese escenario, en estos últimos meses transcurridos, quizá mas allá del año, y más allá de los proyectos y obras que compartiremos de este periodo, fuimos  participando de algunas diversas actividades y situaciones, que pueden hilvanarse y relacionarse en línea con esta inquietud que les compartimos, y sobre las que nos gustaría sacar algunas conclusiones, siempre con la idea de reafirmar o ajustar el rumbo, siempre con la vocación de provocar la discusión y el debate, y siempre, y esto es determinante para nosotros, con la idea de entender el espíritu profundo de la época y darle así sentido a lo que hacemos cada día desde hace años.

Escribir y dejar registro es a esta altura, un hecho contracultural; no solo por el tiempo que escribir supone (tiempo de reflexión y tiempo de escritura) sino, por la extendida idea de que ya casi nadie lee pudiendo scrollear.

Intentaremos, a nosotros tampoco nos resulta sencillo, no perder esa tradición que en AFRa siempre supuso que escribir es parte de nuestra obra, a veces como una reflexión de lo hecho, a veces como una flecha disparada hacia dónde queremos ir.

Es fácil distraerse o perder de vista los lugares que nos interesan; y leernos, leer lo que fuimos dejando en esta bitácora durante tantos años nos enfoca, nos reafirma, o en todo caso nos ayuda a entender porque o que ajustar, de donde venimos, y como escuchamos por allí,

velar por nuestros intereses,

siempre y cuando esos intereses no atenten contra nuestros principios.

Es hora de volver a darle un tiempo al tiempo, y de retomar la conversación pública:

lo que hacemos es un complejísimo trabajo que busca acondicionar y embellecer dentro de plazos, presupuestos y economías desmadradas, miles de vectores a articular desde intereses diversos, para el mejor desarrollo de las vidas allí proyectadas, en escenarios colectivos aun mas complejos, lo suficientemente complicado y demandado como para validarse en pinterest.

Escribámonos mas y fotografiemos menos, que nuestras obras necesitan buenas bases.

(Nota al pie: este texto había quedado en borrador desde principios del año 25, pero sigue siendo válido, y hoy es un buen día para compartirlo)

 

 

viernes, 25 de octubre de 2024

D-House : Una Decada de Open House

Y para cerrar un ciclo, dentro de un ciclo magnifico que cierran los CoHabitar Urbano: 

yo les escribía cuando empezaron hace 10 años para ponerme a su disposición , y ahora son ellos los me escribieron para poner a mi disposición  un espacio en la presentación de su libro.

Mejores imposible estos pibes! Compartimos nuestro texto para la presentación del libro.

 

D-House

Una Década Open House

 Un cuarto de siglo atrás, a pocos metros de aquí, fui también invitado a presentar un libro, en el Museo de Arte Moderno de la ciudad.

Ana de Brea publicaba su 10por 50, Terreno de Arquitectura, yyo representaba allí a una generación, que literalmente se ubicaba ultima en una notable fila de oradores, integrada por Mario Roberto Alvarez, Justo Solsona, Teresa Egozcue y Rafael Iglesia nada menos.

Abrió Mario Roberto, quien desplegaría una hoja de papel del bolsillo de su traje, para dar así inicio a las presentaciones. (cabe aclarar, que todos los varones estaban de traje menos yo ese día)

Mientras Mario Roberto hablaba, me arrime sigiloso al querido Rafa, cuchicheándole al oído como un adolescente: ¨Rafa, ¡el viejo trajo el discurso escrito! ¨ A lo que Rafael me respondió…¨yo también! ¨


Que yo este hoy aquí inusualmente de traje, y leyendo de un papel mi discurso es una clara alusión y reverencia a esas situaciones vitales, que me han interpelado, y considero referencias tanto en lo disciplinar como en lo afectivo:

Son mojones en una línea de tiempo más amplia y personal que habla de la Arquitectura no solo como una profesión y una fuente de trabajo sino como una sensible vocación, un ámbito colectivo de pertenencia, y una disciplina integradora y sintetizadora, que desde el campo proyectual está a cargo de dar forma a los fenómenos que la cultura produce sobre el soporte natural, como me gusta definirla.

 

Apenas supe de la vocación de la convocatoria en aquella primera edición de Open House, averigüé quienes eran sus ignotos organizadores y les escribí sin más poniéndome a disposición para lo que fuera:   suponía que en aquella iniciativa se estaba incubando algo trascendente, no solo por su ambiciosa escala, sino por asumir el reto de sacar a la disciplina de su cenáculo dándole visibilidad, y abriendo literalmente sus puertas al gran público al que está dirigido nuestro trabajo;   precursores en esto de brindar “una experiencia”, han puesto en valor en 1 a 1, al importantísimo y complejo trabajo que hacemos tantos anónimos arquitectos. 

Este libro que nos reúne hoy deja un registro de esa periódica convocatoria que ES YA tradición, que en su década de desarrollo ha establecido un momento en la agenda urbana, y ha trazado también uno de los diferentes mapas desde donde puede abordarse y entenderse Buenos Aires.

Pero también da entidad a un documento que suma una nueva capa a la construcción patrimonial porteña, integrando a clásicos y remarcables ejemplos históricos que atesora nuestra hermosa ciudad, la contemporánea producción de decenas de jóvenes profesionales, autogestores de su trabajo, incorporando así al acervo colectivo, un caudal de valiosos edificios que constituyen una singular producción de época :  como destaque en el texto incluido en el libro, hay allí un registro de la producción de una generación surgida de la resiliente e indispensable Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires del retorno institucional de principios de los 80, corpus edilicio queme gusta identificar como la Ciudad de la Democracia.

 

Georgina Gabrielli Elisa Rocca Ricardo Pomphile Ignacio Queraltóy Santiago Chibán,

junto a los cientos de voluntarios que han puesto el cuerpo, han dado, en estos 10 años una importante lección respecto a la importancia de ir detrás de los ideales, en una época donde lo que prevalece por lo general es la lucha por el poder.  

Lograron con su sostenido esfuerzo de años finalmente convocar a instituciones y empresas que sumaron sus valiosos aportes para que aquellos ideales solitarios se volvieran este patrimonio colectivo, 

Y entendieron muy claramente a pesar de sus aun juventudes, que esos ideales al concretarse, han conformado un ciclo plausible de ser repensado y potenciado, y con ejemplar lucidez lo pasan como posta en plenitud, activando a una nueva generación que queda a cargo de un legado que deberá encontrar su sentido,en la compleja y fascinante época que les toca.

Felicitaciones y enhorabuena queridos amigos,

He disfrutado con mucha admiración y agradecimiento lo que han hecho,

sepan que los voy a andar siguiendo de cerca y siempre a disposición,

allí por donde decidan seguir el viaje.

                                                                                 Buenos Aires, Octubre 2024


 

 

Pasen y vean: Bienvenidos a la ciudad de la Democracia

Open House cumplió 10 años, y tuvimos el honor, después de años acompañándolos y admirando su tarea, de prologar su increíble libro editado por Bisman Ediciones.

Les compartimos nuestro texto: 


Pasen y vean
Bienvenidos a la ciudad de la democracia


Así,
Borgeana,
Pareciera que siempre ha estado allí, desafiando en su laberíntica grilla a quien se anime a transitarla, maravillándose por su homogénea variedad.
Principio de milenio, Buenos aires parece dada, desde siempre y las preguntas generales solo apuntan a sus remarcables hitos patrimoniales, tan parisinos ellos.
La ciudad no es materia de estudio en las escuelas y el dominio público no está en consideración de la gente, que si la usa, bien y mucho, para manifestarse.
Lo que los arquitectos hablamos de la ciudad queda entre cuatro paredes disciplinares, y solo se filtra algo de lo mucho que allí se piensa eventualmente detrás de algunas de las eternas discusiones que nos cuesta resolver: Puerto Madero, la conexión norte sur, la costa…
No obstante la ciudad se renueva casi en silencio, quirúrgicamente. Algunos barrios mutan a pequeñas centralidades más densas, más mixtas en sus usos y tipológicamente más complejos: las casas y los PH devienen en pequeñas agrupaciones que combinan ambas modelos en vertical.
Zonas marginales se transforman en pequeños nodos, dando acceso a poblaciones más jóvenes que dinamizan la vida, incorporan usos y extienden horarios.
Las camadas post dictadura de la FADU UBA vuelcan sobre el viejo tejido sus inquietudes, imaginarios y paradigmas que van dando forma una nueva capa de la ciudad. El diseño y la arquitectura comienzan a dejar un silencioso registro de una nueva época en las formas de habitarla.
Una anónima y sorprendente dinámica privada, sin participación del estado y sin crédito, impulsada por jóvenes arquitectos, instala una nueva forma cooperativa de construcción de vivienda, materializando modelos   tipológicos que combinan la más clásica tradición moderna (dobles alturas, ventanales, plantas bajas libres) con las más arraigadas tradiciones locales (rejas, parrilleros, patios) dando lugar a un nuevo perfil de ciudad, el R2b1 para los mas reglamentaristas, los fideicomisos al costo para los más contemporáneos monetaristas.
Ese fenómeno de autores anónimos y generador de trabajo, renta, plusvalía y arquitectura tan poco apreciado, solo cobro relevancia en el imaginario colectivo, cuando un grupo de ignotos arquitectos decidió ponerlo a disposición del gran público, en lo que hoy todos conocen como Open House, esa ceremonia anual que por más de una década hizo sacar turno a enromes cantidades de gente que hacen fila para conocer esa otra ciudad, la ciudad de los jóvenes arquitectos, la ciudad de la democracia.
El grupo Co Habitar Urbano, integrado por Elisa Rocca, Ricardo Pomphile, Santiago Chiban, Nacho Queralto y Georgina Gabrielli asumió el desafío que ninguna institución disciplinar había asumido, cuando decide contra todos los molinos de viento, hacer una convocatoria masiva para abrir la puerta de toda una generación de nuevos edificios, esos que algunos tildaron de saludable mediocridad, dando así a conocer las nuevas formas del habitar en nuestra ciudad.
Y lo hicieron generosa e inteligentemente, porque lejos de plantearlo como una cuestión generacional, vincularon la convocatoria a ese otro patrimonio edilicio magnifico que nuestra cultura urbana, desde otras épocas nos ha brindado: un fin de semana por año, los recorridos habituales de la gente se modifican, y los mapas del Open House dibujan nuevos circuitos y flujos detrás de la oferta de visitas en un viaje entre joyas del pasado y lo mejor del habitar contemporáneo de la ciudad.
Finalmente, llegando a su década de vida, la pandemia irrumpe en el planeta actuando disruptivamente en todos los ámbitos, y Open House no fue la excepción: ante la imposibilidad de visitar edificios y encerrados, la apertura fue hacia el mundo. El mapa de edificios a visitar se volvió un planisferio con una red de ciudades que abrían sus puertas virtuales para que el recorrido se enriqueciera en su nueva dimensión global.
En sintonía con la época, Open House asumió entonces las nuevas dimensiones de la disciplina, allí donde la ciudad y el territorio reclaman ser entendidos desde nuevas perspectivas.
En esta nueva instancia, esta celebración y este libro, una contribución invaluable al acervo colectivo, a la cultura urbana, y a la valoración del arduo y casi anónimo trabajo disciplinar que hacemos los arquitectos.
Arquitecto Pablo Ferreiro / AFRa